Wayra, acelerando empresas potencialmente gigantes (1° parte)

A México, Wayra llegó hace cinco años, y desde hace tres, un nuevo soplo comenzó a darle dirección. Su nombre: Gabriel Charles Cavazos, un “ingeniero, ingenioso”, como el mismo se define, quien gusta de ayudar a las personas, del arte y la tecnología.

frases de gabriel charles

Gabriel Charles, el “ingeniero, ingenioso” que hoy dirige la aceleradora, nos da cuenta de la inversión que han realizado, los casos de éxito que los ponen en la mira, y los retos que aún deben enfrentar.

 

En lengua quechua, originaria de los Andes centrales, Wayra significa “viento”, y es el nombre que la aceleradora de startups digitales de Telefónica adoptó haciendo referencia a los aires de innovación que los emprendedores traerían para mejorar el mundo.

 

Vestido con un atuendo casual que va bien con la sencillez de su personalidad, Gabriel recibe al equipo de Klika en las oficinas de Wayra México, ubicadas en el quinto piso del edificio con el número 196 en la calle de San Luis Potosí, en la Roma Norte, para hablar sobre su trayectoria profesional y todo lo que envuelve a la compañía que ahora tiene a su cargo.

 

Si bien el directivo es originario de Monterrey, Nuevo León, desde muy pequeño se familiarizó con la Ciudad de México, pues cuando tenía apenas año y medio de edad, le ofrecieron un empleo a su papá en la ahora CDMX, motivo por el cual se mudó, junto con toda su familia.

 

Así, en la capital del país cursó la primaria y secundaria, para luego volver a su ciudad natal, donde estudió Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones, en la Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica, de la Universidad Nacional Autónoma del estado. 

 

Durante los años de estudio llevó a cabo sus prácticas en el canal de TV y la estación de radio de la Facultad; incluso terminó teniendo su propio programa televisivo.

 

Posteriormente, también como practicante, ingresó a una empresa de teléfonos públicos donde realizó diseño electrónico, lo que le brindó mucha experiencia, aun sin haber finalizado la carrera. En ese entonces, cuenta Charles, en el norte del país había cuatro operadoras telefónicas que eran de Motorola: Cedetel, Norcel, Bajacel y Movitel, donde laboró, y que fuera la primera adquisición de Telefónica en nuestro país.

 

En su oficina, con ventanales de cristal que van del piso al techo, y donde reina la quietud, Gabriel recuerda aquella etapa de “vacas flacas”, en la cual tuvieron que optimizar los costos y trabajar jornadas de más de 17 horas, justo cuando él estaba como ingeniero de campo.

“Se nos decía que teníamos que arar la tierra con nuestros propios bueyes…y los bueyes éramos nosotros”, rememora y ríe. 
 

Primera meta: Ciudad de México

Charles estuvo en el área de Ingeniería de Telefónica México mucho tiempo, hasta convertirse en director de la misma y, posteriormente, cuando Telefónica adquirió las operaciones de BellSouth, entre ellas la de Guatemala, El Salavador, Panamá y Nicaragua, fue además responsable del área para Centroamérica, al frente de la cual estuvo 10 años.
Cuando Telefónica compró la operadora de telefonía móvil mexicana Pegaso, el corporativo mudó sus oficinas a la Ciudad de México, y Charles regresó a la urbe de la que nunca quiso alejarse.

Los astros se alinearon para mí cuando se compró Pegaso, aunque de cualquier manera habría buscado la manera de volver para hacer otras cosas.

Gabriel comenta que siempre le gustó tratar con otras áreas menos técnicas de la empresa. Al principio, gran parte de su carrera la dedicó al diseño electrónico y luego saltó a las telecomunicaciones, pero siempre le llamó la atención la psicología y la comunicación, motivo por el cual nunca se cerró a otras puertas de oportunidad.
Fue así como se dieron cuenta de la interfaz humana que tenía y lo invitaron a dirigir un área relacionada con otras tareas, como traducir requisitos de negocios, recursos humanos, marketing comercial e implementaciones técnicas; era un interlocutor dentro del área de sistemas.

Soy súper curioso e inquieto. Siempre me ha gustado indagar y sentía que no podía limitarme sólo a ciertas áreas, cuando podía explorar más cosas. Me gustan los retos, de esa forma uno se obliga a aprender. Soy muy autodidacta.

De esa manera, creciendo junto con Telefónica, Charles comenzó a dar pasos hacia la dirección de Wayra México, sin imaginarlo.
Hoy, a sus 39 años, este “científico, ecléctico y hedonista, con un cofrecito de misticismo por si hace falta”, como se auto-define, tiene algunos retos que enfrentar para posicionar más a la aceleradora.  

Desafíos superados en Wayra

Los expertos lo saben y no lo callan: la ubicación es parte de la canasta básica dentro del ecosistema del emprendimiento, y para Charles no fue menos significativo.
Cuando Telefónica se mudó de Monterrey a la CDMX, situaron sus oficinas en Santa Fe, y junto con ellos, en el mismo edificio, se instaló Wayra México, cosa que en términos administrativos prácticos fue un plus, pero sin duda no era accesible para las startups.

 

Porfirio Díaz decía: ‘pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos’, y yo decía: pobre Wayra, tan lejos de Dios y tan cerca de Santa Fe.

Un año tardó en mudar a Wayra de Santa Fe a la Roma Norte, donde laboran desde 2014, y asegura fue la mejor decisión, y el primer paso para llevar a la aceleradora hacia un nuevo rumbo.

Nos mudamos al epicentro de alto impacto, no de México, sino de Latinoamérica. Aquí hay una concentración importante de empresas que usan tecnología para trasformar industrias. 

Gracias a eso, el también emprendedor, quien es socio del coworking Cow DF, indica que ahora están más enclavados al ecosistema de emprendimiento.

Ya lo estábamos de una forma distinta, quizá a nivel institucional, pero nos faltaba que la gente viera a Wayra como un espacio de encuentro. Ahora alojamos diversos eventos y comunidades que de otra forma no hubiera sido posible.

A diferencia de hace cinco años, cuando Wayra arribó a México, hoy la aceleradora tiene mayor madurez a la hora de elegir a las startups en las que va a invertir.

 

Antes no había sistema de emprendimiento, no había quién creyera en empresas que usaran tecnología para transformar a la industria, entonces invertíamos en muchas ideas; ahora el ecosistema en México está más consolidado: hay jugadores que van en la etapa de incubación de validación de producto; por ejemplo, de esa forma nosotros podemos hacer más tiros de precisión.

Además, al crecer profesionalmente junto con Telefónica, Gabriel sabe perfectamente de qué adolece la organización, y con esa información ahora sale a buscar empresas que puedan ayudar en rubros específicos de la compañía para hacerla crecer, a la par de seguir buscando áreas de oportunidad en nuevos productos.
Por la etapa en la que se encuentra Wayra, Charles menciona que su principal “chamba es reducir riesgos, porque al hacer esto vamos a ir incrementando las posibilidades de éxito”.

 

El patito guapo

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Gabriel Charles distingue perfecto cuáles son los aspectos que diferencian a Wayra de otras aceleradoras.

 

Destaca por supuesto el respaldo que ofrece Telefónica a las startups, pues es un vehículo para que puedan globalizarse, ya sea por espacios como Wayra que tiene presencia en 11 ciudades del mundo (Ciudad de México, Caracas, São Paulo, Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires, Madrid, Barcelona, Múnich y Londres).

 

Y también por medio de la plataforma Open Future, que gracias a la parte de grow working logró ampliarse a 50 urbes más en países como Ecuador, Finlandia y China.
“De esa forma podemos darles un sentido de globalidad y aterrizaje, pues les ayudamos a abrir mercado, no sólo desde la parte de emprendimiento, sino también de Telefónica, pensando en conectarlos con las operadoras de cada país”, argumenta.
También se caracterizan porque siempre invierten en las empresas que entran a su programa.

Nuestra filosofía es ayudar a todo al que se acerque; ya sea con inversión, conectándolos con alguien más o ayudándolos a incubarse hasta que tomen forma.

Además, al ser una empresa nativa tecnológica, enfatiza que pueden poner también mucho know how en términos de tecnología de Big Data e Internet, lo cual es sumamente importante para las startups.
Por último, se han sumado a la cultura de la inclusión, generando conciencia alrededor de la discapacidad con la impartición de talleres enfocados, por ejemplo, a programar sitios web con diseños aptos para débiles visuales.

A partir de estos talleres, la empresa Interpretap, que tiene una app para conectar intérpretes profesionales, comenzó a incorporar el lenguaje de señas en su plataforma.

Además, para que Wayra invierta en alguna empresa “es mandatorio que sean jóvenes, sin importar la edad que tenga”, asegura el directivo y ejemplifica: “estamos apoyando a uno que está en etapa de pre aceleración y el emprendedor tiene entre 18 y19 años.

 

El proyecto se llama The Kids y consiste en una plataforma y un sistema diseñado para inspirar a niños de ocho a 12 años a que emprendan. Ya para invertir pedimos que tengan mínimo 20 años”.

Retorno de satisfacciones 

Durante los tres años que Gabriel Charles lleva al frente de Wayra México, lo que más satisfacción le ha dejado es el nivel de incidencia que el equipo ha logrado con las empresas.

 

“Si lo pongo en perspectiva, al venir de la operación de un océano como es Movistar, con millones de clientes, ahora el granito de arena se nota más”, señala. 
Destaca también la importancia de ver crecer a una compañía, incluso si hubo algún rompimiento en la relación: “ver que la empresa avanza a un siguiente nivel es invaluable”.
El también empresario, sabe que “emprender es comprometerte con algo mucho más grande que tú y que de otra forma no existiría; lo cual significa echarte el mundo en el lomo, pero no puedes cargarlo tú solo, entonces debes inspirar y cautivar a otros para que se sumen contigo, y eso es hacer algo con propósito.

 

Difícilmente vas a subir a alguien que quiera acompañarte en un camino donde lo que más te sobra es la escases de dinero”.
Esto lo aprendió de uno de sus maestros de la Universidad Panamericana (UP), Carlos Perelman e intenta llevarlo a cabo en su día a día que, regularmente son “esquizofrénicos y bipolares” debido a la carga de trabajo, pues sólo cinco personas gestionan Wayra y Telefónica Open Future. De ahí que deba ponerse muchos chips.

 

“Me siento muy afortunado de hacer lo que hago; todo, al final te genera una calistenia de modelos de negocio y te contagia”, expresa este apasionado de las nuevas tecnologías, quien dice estar totalmente comprometido con Wayra y Telefónica Open Future, pero que no descarta la idea de emprender algo relacionado con videojuegos o cine en un futuro.

Aquí puedes leer la segunda parte de Wayra México y su grandes logros.