Wayra, acelerando empresas potencialmente gigantes (2° parte)

La importancia de llamarse Wayra
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El equity estándar que maneja Wayra es de 125 mil dólares, de los cuales 50 mil son en efectivo y 75 mil en servicios, incluyendo el espacio físico, abogados, relaciones públicas, estrategias de marketing, conexión con Telefónica, clientes e inversionistas.

Difícilmente invierten en empresas con una evaluación superior a los tres millones y medio de dólares, pues rebasa su presupuesto, pero es posible que puedan invertir más capital en aquellas que ya tengan tracción y les pueda interesar la aportación global que ofrece Wayra, lo cual ya ha sucedido en ocasiones anteriores. En promedio, la aceleradora se queda con entre el siete y el 10 por ciento de la startups.

Wayra, al no ser un fondo puro y duro, sino un fondo de capital semilla diseñado para atraer innovación para Telefónica, tiene diversas métricas, como lo es el retorno de inversión, levantamiento de capital, ahorros y nuevos ingresos que las empresas puedan generar, así como el posicionamiento de marca con Telefónica Open Future.

Imán de nuevos proyectos

Para atraer talento a casa, Wayra realiza convocatorias globales a través de su página web y de la de Open Future. Los interesados también pueden contactarlos por Redes Sociales, correo o directamente en las oficinas de la compañía. Además, la aceleradora se da a la tarea de buscar empresas en eventos que se llevan a cabo en otros estados de la República mexicana. Hasta ahora han invertido en startups de Yucatán, Guadalajara, Los Mochis, Monterrey y Guanajuato.

 “Colaboramos mucho con Tomato Valley, una comunidad de emprendedores en agroindustrias, situada en Sinaloa, donde conocimos a la compañía Luxeland, en la que invertimos. Ellos hacen agricultura de precisión con drones y sensores en el campo”, ejemplifica, Gabriel Charles, director de Wayra.

Pero la aceleradora no sólo ha invertido en empresas en México, también lo ha hecho en países como Irlanda, Paraguay y Colombia. Y es que, a decir de Gabriel Charles, si bien sí buscan que haya una derrama económica nacional, lo que les interesa es la competitividad.

“Buscamos que se hagan empresas mexicanas, aunque no necesariamente deben serlo. Hay compañías de Wayra México cuyos founders son paraguayos, españoles o franceses; es decir, puede haber empresas que vayan a empezar a operar en México o que estén operando en otros lugares, pero arranquen aquí y se vean globales, sin que sean socios mexicanos”.

 

Éxito de startups marca Wayra

casos de éxito de Wayra México

Casos de éxito de Wayra México

Entre los casos de éxito de startups que Wayra resalta se encuentra Descifra, que llegó a Wayra incubada, pero con el impulso que le está dando la aceleradora están alcanzando crecimientos orgánicos interesantes. También está Atlantia Search que empezó de cero y con la inversión realizada han logrado captar clientes importantes con facturaciones incrementales que les están permitiendo levantar una ronda mayor de inversión.

En términos de expansión, Dada Room es un gran ejemplo, pues ya tienen presencia en más de seis países de Latinoamérica, incluyendo Brasil; han construido comunidad con una empresa reducida en equipo y ya han recibido rondas de inversión por más de medio millón de dólares.

En cuanto a levantamiento de capital está Kubo Financiero, que recientemente anunció una ronda de inversión de 7.5 millones de dólares y ya habían levantado capital hace dos años por 2.5 millones. Es de las que más ha ido creciendo.

Store Level, a pesar de que es una empresa en la que apenas están invirtiendo, ya traen tracción y están teniendo un crecimiento significativo.

Por último, está Synapbox, que llegó a Wayra con una idea, hace aproximadamente un año, y ahora está ya situada en las grandes ligas, cerrando ventas con Coca Cola y grupos cerveceros a nivel global, y ya están buscando inversión en Estados Unidos. “Son un buen ejemplo de empresa con ambición y ejecución”, apunta Charles, orgulloso.

Ecosistema emprendedor nacional, se trata de co-petencia

Por último, el directivo de una de las aceleradoras más importantes en nuestro país, advierte que más que competencia entre aceleradoras, en México “hay ‘co-petencia’, es decir, una mezcla de colaboración con competencia”.

El botón de muestra es Descifra, que antes estuvo en la incubadora Venture Institute, ahora de nombre NUMA, a la cual Charles se acercó para trabajar en conjunto y apoyar a empresas en etapas tempranas. “El mensaje fue: vamos a compartir un portafolio donde yo pueda complementar el trabajo que tú ya has hecho y viceversa, para de esa manera, tener más casos de éxito. Los que estamos metidos en esto creemos que es una palanca muy importante para transformar al país a través del talento”.

Por otra parte, el director reconoce que si bien el mercado empresarial en México, en temas de startups y aceleradoras, está cada vez más preparado, “aún hay una brecha importante por recorrer”.

“Puede haber buenas voluntades, pero el voluntarismo no se traduce en acciones concretas, por eso es importante que las empresas grandes se vinculen con el ecosistema de innovación del país o del mundo, y si no lo están haciendo, deben tener cuidado.

Recordemos el caso de Kodak, que en los años 80 no pensaba que iba a desaparecer, así como pasó con Block Buster en los 90 y Nokia en el 2000. Las victorias del pasado no te aseguran las del futuro”.

Gabriel Charles lo relaciona con la falta de un cambio cultural en el ecosistema: “hay que hacerlo primero por convicción y una verdadera vocación para ayudar y ayudarse, y luego por conveniencia”.

En su experiencia, ha notado que por lo regular las unidades que se vinculan con el emprendimiento desde los grandes corporativos, lo hacen desde tres áreas: responsabilidad social, nuevos productos o marketing, y el área de TI o sistemas, lo cual conlleva a que pueda haber buenas estrategias, pero si el resto de la empresa no está preparada, seguramente no avanzará rápido.

“Tiene que haber un cambio integral que puede venir desde políticas públicas, pero también desde la propia compañía”.

Otro tema donde falta poner atención, de acuerdo con Charles, es la preparación legal de las startups. Para él los retos están en dos vías: que las empresas se asesoren más y mejor, y que los despachos de abogados se sumen a las nuevas formas de llevar estas compañías, pues tampoco están capacitados. Concluye que “se necesitan abogados millenials, ahí hay un área de oportunidad y de riesgo; además de entender los vericuetos legales que tiene la industria”.

No te pierdas la primera parte. Aquí la puedes leer.