La versión del emprendedor VS la del empresario

La versión del emprendedor vs la del empresario

Cuando estamos inmersos en el mundo del emprendimiento, constantemente nos bombardean de información en todos los medios de comunicación a los que, a su vez, tenemos acceso las 24 horas del día todos los días del año.

Así es como podemos ser presa del atractivo que tienen los eventos masivos donde invitan a dar conferencias a los más grandes fundadores de empresas que han roto todo tipo de pronósticos y nos dejamos llevar por lo que forma parte del ecosistema emprendedor mexicano o internacional, pues estamos dispuestos a movernos a ese lugar lejano para participar de ese gran evento.

Por otro lado, existen comunidades de emprendedores, instituciones públicas y privadas que favorecen o apoyan con eventos, premios, concursos, fondos, programas, etc., a la creación de las nuevas empresas y al fortalecimiento del emprendedor.

Puede haber ocasiones en las que lo único que pensamos es que deseamos ser parte de esta gran ola que hoy es tan creciente en nuestro país.

Sin embargo, con todas las actividades que nos rodean, es muy fácil perdernos en este gran número de oportunidades que existen, dirigidas a todos los emprendedores.

Nos invitan a ser partícipes de un evento chico o masivo, ser miembros de una comunidad, estar dentro de un concurso de innovación, y no queremos estar fuera de ninguno de ellos.

Con todo esto es fácil dejarnos llevar por la inercia de los reflectores que nos llaman.

Actitud y Aptitud

Si estamos en esta gran ola del emprendimiento, es momento de evaluar si somos el asistente seguro a todos los eventos que nos invitan, o si realmente tenemos el criterio de elegir aquél que agregue valor, tanto para nosotros, como para nuestra nueva empresa.

Esto puede ser provocado por una mala interpretación del emprendimiento, ya que éste no debe ser concebido como una carrera profesional.

Más bien es una actitud y una aptitud en los individuos para iniciar un nuevo proyecto.

Esta actitud es la que nos llevará a lograr que las actividades que iniciemos, logren las metas que se definieron desde el inicio en cualquier área de nuestra vida.

Nos llevará a fortalecernos con los equipos de trabajo que formemos, y sobre todo, tener claro el objetivo y meta que deseamos lograr para definir el rumbo que vamos a seguir solos o con las personas que nos rodean.

Si nos visualizamos como emprendedores, caeremos en la trampa de los eventos, concursos, premios, etc., pero al cambiar el chip de nuestra mente, que al abrir una empresa nos convierte en empresarios, se tornará de forma más seria el compromiso y trabajo que desarrollemos en nuestro día a día.

Como empresarios somos responsables de los impactos, tanto positivos como negativos que logremos con cada actividad que emprendamos.

Desde la comunidad donde opera nuestra empresa, como con los clientes a quienes vendemos un producto o servicio, con los colaboradores, con los proveedores que formen parte de la cadena de valor y con las familias de las personas que de alguna manera están involucradas con nuestras nuevas empresas.

Al visualizarnos como empresarios responsables, podremos ser capaces de desarrollar un criterio amplio y exigente que nos ayude a evaluar adecuadamente cuáles son las oportunidades imperdibles, qué actividades, eventos o programas van a agregar valor a lo que estamos haciendo, con el fin de lograr posicionar la empresa en el segmento que nos interesa, conocer a un posible mentor que pudiera apoyarnos en dirigir el rumbo de nuestra nueva compañía, entrar en contacto con inversionistas para la empresa, etc.

Es así, que cada actividad que esté a nuestroalcance, deberá de ser una herramienta que fortalezca la consolidación de la empresa en el mercado, no perder el rumbo estratégico y dirigirnos a las “oportunidades” que se nos presentan día a día, cambiando nuestra dirección principal hacia el logro de los objetivos.

 

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