Sucesión de startups, ¿qué pasaría si alguno de tus accionistas fallece?

Dicen que la muerte es lo único seguro que tenemos en vida, pero regularmente no solemos pensar en ella. ¿Te has preguntado qué pasaría con tu empresa si alguno de los accionistas fallece?

En toda empresa o startup es importante protegerse de la mejor manera posible sobre cualquier situación que pudiere perjudicar tanto a la misma como a los accionistas que la conforman, siendo la muerte uno de esos casos.

accionistas

¿Pero cómo es que la muerte de un accionista pudiera afectar a una Sociedad o a los accionistas?

Esto puede ocurrir por varias razones. Por ejemplo, en caso de que el accionista mayoritario y CEO de una empresa de fintech haya fallecido y el heredero es un violinista, el cual no tiene idea alguna acerca de cómo se debería dirigir el negocio, tanto los accionistas como la Sociedad misma estarían en un inminente peligro (si cotizara en bolsa el daño sería aún más evidente, puesto que seguramente el valor de las acciones decrecerían en demasía si el hijo nunca fue instruido para seguir los pasos de su padre).

Con tan claro ejemplo de una situación (entre muchas más que pudiesen existir) en la cual se pone en peligro a la Sociedad por el fallecimiento de un accionista, es necesario que, ya sea en los Estatutos Sociales o en el Convenio de Accionista, se prevenga un procedimiento adecuado o método por el cual se debería llevar a cabo la transmisión de dichas acciones al heredero, o bien, decidir si efectivamente se transmitirán dichas acciones.

Empecemos por lo último mencionado, en los Estatutos o el Convenio de Accionista se puede establecer que el Consejo de Administración decida en caso de deceso de un accionista que las acciones se transmitan o no al heredero legítimo de las mismas.

Si bien puede parecer un poco injusto para el heredero del de cujus, en ciertas ocasiones existiría un perjuicio mayor tanto para los accionistas como para la Sociedad, si la persona a heredar no tiene las capacidades o aptitudes del cargo adjudicado, toda vez que las acciones no sólo traen consigo derechos económicos como el reparto de dividendos y el valor per se de las acciones, sino que vuelven titulares a sus propietarios de diversos derechos corporativos dentro de la Sociedad, como los de voto, designación de comisarios, convocar asambleas, asiento en el consejo de administración, por mencionar algunos.

Volviendo al ejemplo anterior, si el CEO difunto tuviese el 51% de la Sociedad, esto quiere decir que el hijo violinista ahora tiene el control y la toma de decisiones en la Asamblea General de Accionista, pudiendo repercutir en el destino del negocio, si no se fuese lo suficientemente capaz para dicho cargo; es por eso que se puede prever que a dicho heredero no se le sean transmitan las acciones que le correspondan.

Lo anterior no quiere decir que se le vaya a dejar sin nada; es decir, en dicho artículo de los Estatutos Sociales o en la cláusula dentro del Convenio de Accionista donde se trate el tema de transmisión de acciones por herencia o legado, lo más recomendado sería que se estableciera que en caso de ser negativa la resolución tomada por el Consejo de Administración, las acciones que corresponda transmitir deberán ser pagadas al valor del mercado, previa valuación pagada de la misma herencia o legado, para determinar el valor que tienen para posteriormente pagárselas al violinista.

El pago de dichas acciones puede venir de diversas formas, ya sea que se tome del capital social de la Sociedad, que los accionistas ejerzan su derecho de tanto y las adquieran ellos, o bien, que entre un nuevo inversionista (aceptado previamente por Consejo de Administración) en lugar del heredero o legatario adquiriendo la totalidad de sus acciones al precio de mercado ya valorado.

sucesión de accionistas

También se puede establecer una temporalidad o la determinación de hitos en la que se demuestre que el accionista puede llevar a cabo las funciones propias del cargo (un tipo de vesting), donde si en dicho tiempo no cumple con los hitos previstos, por ejemplo, llegar a cierta utilidad en un año con las decisiones tomadas con su mayoría, su porcentaje accionario será adquirido por los demás accionistas, dejando así su participación en la empresa.

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De igual manera, se puede establecer que si bien el heredero o legatario mantengan sus acciones obtenidas por la sucesión del de cujus, éstas serán transformadas a acciones sin voto o sin ningún derecho corporativo (más que los que no se pueden limitar por la Ley General de Sociedades Mercantiles como lo es el voto en Asambleas Extraordinarias en los asuntos comprendidos en las fracciones I, II, IV, V, VI y VII del artículo 182 de la misma Ley, en conformidad con el artículo 113), dejando así la titularidad de las acciones al legítimo heredero o legatario, pero sin verse afectada la toma de decisiones por los accionistas con mayor conocimiento del negocio.

Como se puede apreciar, existen diversas formas de proteger a una Sociedad y a los accionistas que forman parte de ella, en caso del fallecimiento de un accionista clave dentro de la empresa, siendo decisión de los mismos decidir el camino a tomar si dicha eventualidad sucede, para así tener protegidos los intereses de la Sociedad desde un inicio en los Estatutos Sociales o bien, cuando firmen el Convenio de Accionistas.