Sumergidos en la famosa realidad tokiota de Japón

Disfruta de la ciudad como un verdadero habitante de Tokio, Japón. Conoce los puntos donde se reúnen los fines de semana, cómo se divierten, dónde comen y cómo sanan su espíritu.

Luego de poquito más de 14 horas en un vuelo directo desde la Ciudad de México, el Boeing 787 de Aeroméxico aterriza en Tokio. “Bienvenidos al Aeropuerto Internacional de Narita”, anuncia por el altavoz una voz femenina en japonés e inglés.

Tras dejar atrás el aeropuerto e ir ingresando a la ciudad de Tokio, Japón, la capital nipona se muestra tal cual es, sin maquillaje: repleta de gente pero ordenada. Aquí se maneja del lado derecho del auto y se circula por la izquierda; los fumadores tienen un espacio exclusivo para ellos, incluso al aire libre; las bicicletas en las calles no necesitan cadenas ni candados, los escusados son térmicos y tienen funciones inteligentes; hay máquinas expendedoras de comida y bebida (fría y caliente) y el Metro es siempre puntual.

La palabra “arigato”, que significa gracias, acompañada de una reverencia, es la que más se escucha cada día, y aquí no conjugan los verbos en futuro, pues es ya su presente. Esta vez el mapa, si bien no se aleja de los sitios turísticos de visita obligada, traza un paso más convencional, donde la experiencia se guarda en el apartado de la memoria que lleva el nombre de “mejores recuerdos”; un recorrido sin restaurantes famosos ni museos extravagantes, para sumergirse en la realidad que los tokiotas viven día a día.

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Como en casa

Al llegar al mercado de Ameyoko, ubicado en la prefectura de Ueno, Masako san, guía de turistas para Latinoamérica, de la agencia JTB Corporate Sales Inc. menciona, en excelente español, que “es el lugar al que muchos de nosotros venimos a comprar todo para preparar la comida del día”.

Se trata de una calle repleta de comercios, localizada bajo las vías elevadas de la línea de tren JR de Yamanote. Lo primero que sorprende es la cantidad de tokiotas aglomerados en este este tradicional mercado.

En la zona de alimentos, las amas de casa buscan los precios más económicos y los productos más frescos; jóvenes en grupo, aún con el uniforme escolar, degustan una tradicional banderilla de carne y los niños, de la mano de sus padres, piden el prometido dulce de arroz del día, como los personajes de su manga favorito.

Variedades de pescado seco, calamares, salmón y cangrejo, así como algas de varios tipos, colores y tamaños, con nombres difíciles de pronunciar para los extranjeros y una amplia gama de frutas, gambas y udon se admiran en cada pasillo. Incluso, en algunos puestos se venden animales y extraños productos disecados. Masako explica que aquí es muy común el “regateo” de precios y no es, en absoluto, mal visto.

Los viajeros pueden degustar las delicias de la cocina nipona en alguno de los pequeños locales donde se ofrece la clásica sopa miso y el famoso sushi, acompañado de la bebida por excelencia: el té verde, con la ventaja de que los turistas pueden ahorrarse algunos yenes, pues hasta este punto llegan muchos oficinistas para comer y luego volver a su jornada laboral. Para los visitantes bien puede ser una especie de museo de alimentos al aire libre; para los tokiotas es “Ameya”, como le llaman de cariño a su mercado de todos los días.

Camino de los dioses

A unos pasos de este mercado, saliendo por el área de alimentos, se encuentra el templo shintoista Namiyoke, que nada tiene que ver con el templo budista de Sensoji, en laprefectura de Asakusa, conocido como uno de los más visitados por los turistas. Sin el bullicio de Asakusa, hasta este recinto de dimensiones pequeñas, llegan los tokiotas que quieren sanar su espíritu.

Tras franquear los Torii, símbolo inequívoco de cada templo shintoista, que representan una entrada para los dioses, en los que se pasa del mundo finito de los mortales al mundo infinito de los kami, se les denomina a los espíritus de la naturaleza, y pueden ser benévolos o malévolos, los fieles y visitantes deben purificarse antes de realizar sus oraciones, lavándose las manos y boca con agua, conocido como temizu.

Shintō en japonés quiere decir “el camino de los dioses”, y no basa sus creencias en verdades absolutas, por lo que se cree que el hombre puede obrar bien o mal; cuando esto último sucede, puede ser acción de los malos espíritus, de ahí que sea necesario purificarse regularmente. Por ese motivo, los japoneses no tienen un día específico para asistir a sus templos, lo hacen cuando lo sienten necesario.

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Zona geek

Una de las zonas más populares de Tokio, Japón, no sólo para los turistas, sino también para los nipones, es Akihabara, considerada el paraíso de los geeks. Aquí se encuentran las tiendas con los aparatos más novedosos de la tecnología, inmerso en un ambiente que bien pudo haber salido de una historieta, repleto de edificios altos que en su fachada muestran personajes de anime, por donde deambulan miles de jóvenes al día. Si piensas comprar tecnología, que sea algo muy específico, pues la barrera del idioma puede generar confusión.

Al interior de estos edificios, en cada piso, hay comercios donde se vende todo aquello relacionado con ese universo animado, como muñequitos de Pokemón, de Los Caballeros del Zodiaco, Goku, Sailor Moon y Evangelion, y tiendas dedicadas únicamente a la venta de anime (libros y revistas), así como un sinfín de objetos de viaje y de decoración.

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La diversión en esta zona está también en los centros con maquinitas, algunos para toda la familia donde los más pequeños optan por un juego de destreza para obtener un peluche de su caricatura predilecta, hasta otros a los que sólo pueden acceder mayores de 18 años, muy parecidos a los casinos de Las Vegas, con la diferencia de que los protagonistas de los tragamonedas son personajes de anime, por lo que pueden ser sitios doblemente adictivos.

Es también la prefectura por excelencia de los famosos Maid Café, atendidos por jóvenes vestidas con cosplays de colegialas o sirvientas del siglo pasado. Disfrazadas con faldas de holanes, calcetas largas y zapatos de niña, se les ve invitando a todos a ingresar a estos lugares y huyendo de las cámaras de los turistas.

Son sitios concurridos, en su mayoría, por los llamados otaku, como se les conoce a los fanáticos del manga, el anime y los videojuegos, donde surgieron estos personajes: mujeres con gran inocencia pero al mismo tiempo de gran sensualidad. Al interior de estos cafés, se ofrece comida decorada con dibujitos.

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Moda y diversión

Alejado de Akihabara, otro barrio concurrido por los nipones es Harajuku, donde se reúnen jóvenes tokiotas de todas las “tribus”, principalmente en la calle de calle Takeshita, repleta de tiendas donde es posible encontrar lo más cool de la moda, pasar la tarde con amigos y comer algún postre.

Esta calle peatonal, se distingue fácilmente por una especie de arco o puerta de entrada que presume un diseño “retro-futurista” y claro, por la cantidad de gente que se aglomera, sobre todo en fines de semana.

Si bien no es una calle muy larga, es fácil pasar varias horas entre sus comercios. El tiempo vuela entre locales de comida: pizzas, hamburguesas y enormes crepas en forma de helado, y tiendas de ropa: lo más inn de la moda, atuendos extravagantes, medias con corazones, gatitos, puntos y demás diseños, muy usadas por las japonesas, además de lencería coqueta.

Por la noche, los tokiotas, y en general los japoneses, prefieren divertirse en un karaoke con una botella de sake de por medio. “Los japoneses somos muy tímidos y no nos gusta mucho bailar”, explica Masoko; de ahí que los karaokes sean sus consentidos, por encima de los antros o bares.

Estos son algunos de los lugares cotidianos para ellos, donde compran su comida diaria, donde limpian su espíritu y disfrutan con los amigos, ya sea en una tarde de shopping o por la noche cantando con sake. Ahora ya puedes visitar la capital nipona como un tokiota más.

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Al país al que fueres…

Los japoneses suelen añadir el sufijo “san” al final del nombre de las personas, como prueba de respeto y cortesía.

El shintoismo, junto con el budismo, son las prácticas espirituales (no religiosas), más antiguas en Japón y, a diferencia de otras, carece de escrituras sagradas y de fundador.

Al ingresar a un Maid Café, las japonesas dan la bienvenida a los comensales como si regresaran a casa con la palabra: ¡okaerinasaimase! Ellas se refieren a los clientes como sus jefes o amos con el término: goshujinsama. Está prohibido tocarlas, pedirles su contacto y tomarles fotos (ya que tienen un costo extra).

A diferencia de otras partes del mundo, en Japón los karaokes disponen de cabinas privadas con servicio especial para cada una y puedes cantar a todo pulmón sólo para tus amigos. Se rentan por horas.

TIP

Si piensas comprar souvenirs en Akihabara cerciórate que sean auténticos de Japón, pues suelen mezclarse entre muchos artículos “Made in China”.

Datos útiles 

  • ¿Quién te lleva?

Aeroméxico cuenta con un vuelo directo a Tokio, Japón, saliendo desde la Ciudad de México, por hasta 14 mil pesos para una persona en viaje redondo, por persona, viajando en septiembre.

  • Mercado de Ameyoko

Dirección: 4 Ueno, Taito Ward, Tokio, Japón.

Referencias: estaciones Ueno y Okachimachi del Japan Rail, y estaciones Ueno del Electric

  • Railway.

Horario: de 10:00 a 19:00 horas, todos los días excepto los miércoles que la mayoría de los locales cierran.

  • Templo shintoista Namiyoke

Se localiza a 5 minutos caminando de la estación Toei Oedo Kiji-Shijo Calle Takeshita. Se localiza justo frente a la salida de la estación JR Harajuku, de la línea de tren de Yamanote.

  • Moneda: Yen
  • USD 1.00 = 110.05 JPY