¿Quiénes son los superhérores económicos en México?

¿Quiénes son los superhérores económicos en México?

En México, más del 90% de las empresas son pymes o mipymes. Producen el 75% del empleo y el 53% del PIB. A simple vista, estos datos hablarían de una economía plural y diversificada. Y sería cierto, si no fuera porque el 98% muere al tercer año.

Esto implica un ciclo de reconstrucción desgastante; resultado de las deficiencias y limitaciones por parte de las empresas nuevas, que les impiden pensar en capacitar e implementar herramientas necesarias para la sistematización y optimización de sus procesos, que les permitiría la eficiencia para sobreponerse al valle de la muerte; proyectar el desarrollo de ciencia y tecnología para ser competitivas, estar la vanguardia de su industria, y la mayor participación en su mercado.

Al mismo tiempo, surge la nueva corriente de emprendedores que crean startups apoyadas en el “modelo de canvas”, para reducir los riesgos y ser más eficientes, pero que carecen de la madurez que se obtiene al enfrentar al dinámica del mercado. Por lo tanto, también son vulnerables a los retos que implica superar el valle de la muerte de los tres años.

Este ciclo de muerte y resurrección, ha provocado en buena medida, que las políticas públicas enfrenten retos tan grandes que obtienen resultados deficientes, haciendo más pesada la recaudación fiscal, que hace que la industria nacional no consiga un crecimiento estable.

La propuesta

Pero como siempre digo a mis clientes de consultoría: resolver el problema no es responsabilidad de quien lo causa, sino de quien lo observa. De modo que, para ser congruente, a continuación les compartiré una estrategia que he implementado con algunos de mis clientes.

Nace de un dicho que mi padre usaba: “si los viejos pudieran y los jóvenes supieran… otro gallo nos cantaría”.

Es muy difícil que las autoridades gubernamentales puedan implementar políticas públicas que cambien esta inercia, debido a: la burocracia, corrupción, así como las redes de poder y compromiso que los mantienen en el gobierno.

Los empresarios pymes están tan ocupados al mantener a flote sus negocios, no les queda más capacidad de atención para proyectar una solución. Además de vivir bajo la cultura de la competencia en lugar de principios de colaboración. Sólo quedan los emprendedores.

Pero lo que los mantiene alejados de ofrecer una solución a este reto, es su arrogancia, que resulta del uso de herramientas tecnológicas de vanguardia, tiempo suficiente de planeación, sumado a su falta de experiencia, respecto al comportamiento del mercado que los mantiene alejados y en competencia con los empresarios pymes tradicionales. Pero todo se resuelve con estructura.

He construido departamentos de innovación y desarrollo en empresas tradicionales, a partir de programas de incubación y aceleración de emprendedores in-house y join ventures con startups, que han permitido hacer “escalamientos” y “renovaciones” a empresas que no tenían la visión ni los recursos necesarios para lograrlo. En todos los casos ha sido un gran reto que ha demandado romper con el miedo, la incredulidad y el celo profesional de las pymes, así como la desconfianza, inestabilidad e indisciplina de los emprendedores.

Una vez que ambos comprenden la equivalencia en los beneficios, acordando reglas claras para la operación, los resultados se vuelven exponenciales. Si no se superan estos retos, el emprendedor puede terminar con la vida de la pyme drenando recursos, su mercado o su reputación, mientras que en el lado opuesto de la operación, los procesos de ésta pueden paralizar o destruir el espíritu de los emprendedores u obviando y desvalorizando la importancia de su innovación. Continuemos la conversación en Twitter en @JavierHoyuela. Compártanme sus dudas y comentarios que incluiré en los siguientes artículos

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