Público Coworking, aún mejor que trabajar desde casa

La ecuación: tres amigos de la infancia, expertos en ingeniería civil y arquitectura, dispuestos a realizar un proyecto de oficinas corporativas, enfocadas en investigación urbana e implementación de usos eficientes para mejorar la calidad de vida de los habitantes; da como resultado Público Coworking.

Esto sucedió con Emilio, Andrés y Alfonso. A sus 35 años ya han creado un concepto fresco de lo que creen que debería ser el espacio de trabajo.

Una amistad emprendedora

“Conocí a Andrés en la Ibero. Él me presentó a Alfonso. Tiempo después de habernos graduado, creo que ellos se conocían desde cuarto de primaria; mi familia y la de Andrés han sido amigos como por dos generaciones”, comentó Emilio, quien asegura que su abuela cuidó al padre de Andrés durante su infancia. Público no inició ahí.

Después de graduarse, cuenta Andrés, cada quien tomó caminos diferentes. Nada timorato, Emilio vendió su coche para probar suerte en la Bolsa de Valores. Le fue bien. “En realidad obtuve una ganancia de 800% de mi inversión actual, así fue posible empezar con nuevos proyectos: compra, remodelación y venta de viejos edificios”

“En un viaje a Estados Unidos conocí el concepto de coworking, se lo comenté Andrés, quien volvía de Miami para abrir una oficina de Fondo Inmobiliario en México. Le gustó la idea”, agrega Emilio.

Hacer más con menos

Para arrancar, buscaron un arquitecto. Éste les ayudaría con Público. Andrés le comentó a Alfonso, justo había terminado un proyecto en Viena, deseaba empezar su propio despacho.

“Salió esta idea y le comenté a Alfonso. Justo cuando estaba en la maestría, él estudiaba la suya. Yo en Boston y él en Fráncfort, platicabamos mucho. Teníamos, desde antes, una visión similar del valor del diseño para el bienestar humano, y beneficios económicos”, comenta Andrés.

La intervención de Alfonso, según cuentan los otros dos cofounders, fue reveladora. Les abrió los ojos acerca de cómo debía ser el nuevo proyecto. Emilio y Andrés tenían la misma educación financiera para hacer negocios: “haz lo más posible con la menor cantidad de recursos”. Fue así como acondicionaron una casa en Polanco como oficina.

“Al plantarle el proyecto a Alfonso, él sonrió y comentó: ‘Me encanta el proyecto, pero creo que lo están haciendo mal. Hay que hacer un cambio rotundo en la estructura del lugar. Esto ya no es una casa, ahora es un edificio de oficinas que alguna vez fue una casa”, recordó Emilio.

Para hacer esos cambios, el gasto representaba cuatro veces más dinero y tiempo del previsto. Pero se dieron cuenta de que si lo hacían y el proyecto fallaba, era porque el concepto no servía. No por una mala implementación. Así iniciaron la transformación.

Los primeros pasos de Público

 

Al iniciar su primera oficina, los tres founders intentaron hacer su propio concepto. Esto representó un gasto tres veces más de lo que tenían contemplado; en un plazo de un mes, ya habían agotado sus ahorros. Tuvieron que pedir prestado a amigos y familiares. Por cuestiones de fondos, se vieron impulsados a inaugurar sus oficinas sin haber terminado las obras al 100%.

“Los baños no estuvieron listos a tiempo, pero teníamos que abrir, ya no teníamos dinero. Abrimos, y la gasolinera de a lado nos prestó sus sanitarios. Si alguien quería ir al baño, tenía que ir a la gas”, recuerda Emilio. “Eso probó que había mercado, y que estaban dispuestos a aguantar. El diseño de Poncho tenía sentido, lo que habíamos planeado estaba bien pensado”, expuso Andrés.

De ahí lanzaron su segunda sucursal en Molier 50. Estaba sobre un restaurante, con buena ubicación. Por su parte, Poncho había hecho un proyecto con el uso de alimentos y bebidas. Así fue exploraron la ideal de un restaurante con la misma idea de Público.

En un principio se hizo la invitación a Enrique Olvera, quien se sumó inmediatamente al proyecto, y se echó a andar; más los socios de Olvera, le comentaron que preferirían que no se distrajera con un concepto nuevo. Este último les presentó a Pablo Salas, uno de los cinco mejores chefs de Latam, líder actual de la línea de Público Comedor.

Pablo arrancó con Amaranta su restaurante insignia en Toluca, durante tres años se ha mantenido dentro de la lista Latin America’s 50 Best Restaurants, hoy es el número 15.

¡Dile no a Goliat y ve con todo!

El primer espacio que pusieron en Séneca, en el 2015, se llamaba Work & CO (todas las oficinas corporativas usaban esa palabra, y aún no cimentaban la filosofía de Público). Cuando empezaron a crecer un poco más ‘la línea de coworkings más grande del mundo intentó comprarlos’.

“Decidimos no vender. Aunque la tentación del dinero siempre es grande, dijimos: ‘Debemos hacer crecer esto y diferenciarnos aún más. Levantamos una ronda de capital, e iniciamos con todo la sucursal en Puebla 403’”, concluyó Andrés.

Fue en ese momento en el que establecieron su credo: Público pasó de ser una empresa que sólo iba a hacer coworkings, a una de investigación urbana e implementación de usos eficientes que mejoren la calidad de cada barrio.

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