Toxina empresarial, el mal laboral del siglo XXI

¿Sabías que la toxina empresarial genera pérdidas de productividad de hasta 33%, y que cerca del 10% de las empresas mexicanas están contagiadas por un virus peligroso, que mata la productividad y las ganancias?

A eso se le llama toxina empresarial. En el 60% de los casos, el foco de infección proviene del personal, incluso de los mismos líderes que obstaculizan el desarrollo profesional de sus empleados, de sus propias empresas y de aliados estratégicos.

Según un estudio de Erika Villavicencio Ayub, investigadora de la UNAM, después de aplicar una encuesta a un total de 3 mil trabajadores de distintas empresas mexicanas, se encontró que las empresas tóxicas carecen de programas de balance de vida y trabajo, además de no contar con una estructura organizacional en función de cargas y responsabilidades.

Por si fuera poco, tienden a restringir prestaciones. Algunas de las características de las condiciones laborales que pueden contribuir a la aparición de trabajadores tóxicos y adictos al trabajo, es la falta de horarios fijos y que los días de descanso no se respetan en su totalidad.

Para curar el mal, se requiere de un programa integral que incluya comunicación positiva, motivación a cargo de profesionistas; incluso la imitación de empresas de alto nivel. Pero, lo que está claro, es que son los líderes de equipo quienes tienen que someterse a un proceso de autoconocimiento y objetividad.

Trabajar en la gestión de recursos humanos, e invertir en la formación, capacitación de directivos y el respeto hacia el tiempo, el dinero y los espacios de los colaboradores, harán que su empresa se dirija hacia la mejora de la productividad y competitividad; por tanto, al bienestar y la calidad de vida de sus equipos.

Éstos, sin duda alguna, son factores clave para lograr los resultados esperados.

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TIPOS DE TRABAJADORES TÓXICOS

  • Virus manipulador. Son aquellas empresas que engañan para obtener lo que desean de los demás y luego los desechan. tienen una rotación de personal muy alta, horarios “extendidos”, y gran demanda de atender asuntos a cualquier hora.
  • Virus descalificador. Critica permanentemente en forma irónica a los que le rodean. Son empresas donde el personal se rehúsa continuamente a tomar decisiones.
  • Virus intimidante. Busca obtener sus fines sin importar a quién destruyen por el camino. Son empresas donde con frecuencia se detectan fraudes internos.
  • Virus controlador. Intentan manipular a su equipo de trabajo, generan pesadez colectiva. Generalmente existen errores constantes, baja productividad, nulas aportaciones por parte del personal. Son personas que obstaculizan, generan estrés, y tienen el “no” siempre por delante. Son la antítesis de la gente productiva.

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