Lo verdaderamente importante es fracasar - Klika

Lo verdaderamente importante es fracasar

Ya lo decía Henry Ford: “El fracaso es la oportunidad de empezar otra vez, pero más inteligente”.

Uno de los grandes defectos de los emprendedores es la arrogancia con la que hablan de su proyecto. Sobreestiman la capacidad de su producto y/o servicio.

Se dicen únicos en el mercado, innovadores y creen que emprender los llevará a la cima del éxito profesional y económico; no hay nada más alejado de la realidad que buscar obtener fama y dinero rápido a través del emprendimiento. 

El principal sueño de todo emprendedor

Emprender implica cocinar a fuego lento nuestro proyecto. Estar conscientes de que vamos a trabajar mucho más horas, que no generaremos ingresos (no por un buen tiempo), y sobre todo, estar dispuestos y listos para fracasar.

Hoy en día, el mayor temor de quienes sueñan con poner un negocio, es fracasar. Normalmente el arranque está acompañado de una gran emoción, fe e ilusión de cumplir un sueño o asumir un reto.

Sin embargo, según cifras del INEGI, 7 de cada 10 compañías en el país “bajan la cortina” antes de cumplir los primeros 5 años de vida, y el 90% no sobrevive a los 10 años.

Y es que cuando estamos listos para emprender, creemos que con ahorrar para 3 o 4 meses de vida, es más que suficiente. No consideramos que un plan de negocios efectivo dejará ganancias, si bien nos va, hasta los dos o tres años de vida.

La apertura, fundamental

El fracaso siempre afecta, siempre. Pero también ayuda a la autoevaluación, a tolerar la frustración, y a desarrollar la persistencia, elementos básicos para emprender. Sí, necesitamos fracasar para desarrollar las habilidades necesarias que nos permitan alcanzar el éxito en los negocios.

Es importante que quienes inician un proyecto o negocio, lo hagan sabiendo que lo más probable es que la idea inicial no sea la que se ejecute al final. Y no ver estos cambios como fracasos, sino como mejoras.

No aferrarse es la clave para no caer; estar abiertos a cambiar el nombre, precio, tipo de producto, y hasta el giro empresarial. Lo importante no es satisfacer tu ego como emprendedor, sino atacar una necesidad mercantil muy puntual.

Mentalidad resiliente

Es cierto que una persona o empresa que quebró suele ser satanizada. Generalmente se asocia el fracaso con debilidad, mediocridad y hasta flojera.

Pero también tenemos que redefinir el concepto, pues también es cierto que aquel que nunca perdió es porque nunca arriesgó. Entendamos que una mala racha nos deja siempre un aprendizaje.

¿Ya fracasaste?, ¿tu empresa quebró o te corrieron del empleo?… no asocies ese suceso con una narrativa de pérdida. Recuerda que el fracaso va de la mano con el emprendimiento, y si no puedes supéralo y volver a intentar, no estás hecho de la madera que se necesita para tener un negocio propio.

Para sobreponerse del fracaso no sólo se necesita pasar por un proceso de duelo. También se requiere de una mentalidad resiliente, capaz de adaptarse y reconstruirse. Recuerda que la palabra clave es el aprendizaje, y así cada vez que fracases y vuelvas a intentar, tendrás la seguridad de hacerlo diferente y mucho mejor.

Hacia la cima

Los siguientes ejemplos son de grandes empresas/empresarios que tuvieron que fracasar para poder llegar a la cima del éxito

  1. Henry Ford. Estaba obsesionado con hacer un “coche (carruaje) sin caballos”. En 1896 logró hacer un artilugio de cuatro ruedas impulsado por motores pequeños. Esta novedosa idea atrajo a varios empresarios y comenzaron a trabajar para establecer una empresa de fabricación de automóviles.
    Su primera empresa fracasó, nunca lograron producir ni un solo coche y Henry Ford fue expulsado de su propia empresa. Fracasó 5 veces en los negocios antes de fundar la legendaria Ford Motor Company.
  2. Coronel Sanders (Kentucky Fried Chicken). Sanders tuvo varios trabajos: jardinero, instructor de tranvía y bombero. Tuvo una gasolinera en la que servía un pollo cocido y frito que él mismo cocinaba.
    El éxito del pollo fue tal, que fundó un restaurante que cerró poco tiempo después, porque el lugar estaba destinado como parte de una carretera. Fue trabajador social hasta que se jubiló y quiso vender la receta del pollo. Fue rechazado por más de mil restaurantes. Fundó una empresa dedicada únicamente a freír pollo que años más tarde vendería por 15 millones de dólares
  3. Walt Disney. Fue despedido del diario donde trabajaba como ilustrador. Le argumentaron que no tenía imaginación. Tuvo muchos problemas para encontrar un nuevo empleo, pues su reputación quedó por los suelos cuando lo despidieron. Después de trabajar como publicista/ilustrador para un banco, decidió iniciar su propio negocio: el negocio del entretenimiento.

No olvides que cuando decides emprender tienes una gran probabilidad de fracasar, así que quítate el estigma de que el fracaso es algo malo. No se trata de celebrar que fracasamos, pero sí de tener la madurez necesaria para entender que algo en la configuración del negocio no está funcionado.

 Institucionalizar el fracaso

¿Quieres saber más acerca del fracaso? Fuckup Nights es un movimiento global que está enfocado en compartir historias de fracaso en los negocios. Consulta sus eventos en esta página. Cientos de personas asisten a cada evento para escuchar los fracasos de emprendedores.

La idea ocurrió cuando un grupo de amigos hablaban de la vida emprendedora y se dieron cuenta de que todos habían tenido un negocio fallido y nunca habían hablado de su historia. El movimiento que empezó en México, ahora está en 140 ciudades del mundo.

De hecho, Fuckup Nights creó el Instituto del Fracaso, un departamento que se dedica a la investigación y se encargan de descifrar los factores relacionados con el fracaso y el emprendimiento. Consulta este interesante instituto en su página.

Ya lo sabes,  para emprender necesitas mucho más que pasión por un proyecto. Se requiere originalidad, experiencia, honestidad, y sobre todo, mucha resiliencia.

Recuerda que la línea entre la perseverancia y el capricho es muy delgada, identifica si tu proyecto merece otro oportunidad o hay que cambiar de idea pero no dejes de intentar.

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