La regla de las dos horas que te ayudará a generar ideas disruptivas - Klika

La regla de las dos horas que te ayudará a generar ideas disruptivas

Soñar despierto permite a la mente divagar. El resultado es consistentemente más productivo cuando lidiamos con asuntos complejos y es más fácil dar con soluciones e ideas creativas.

Lo hicieron los grandes: Darwin se paseaba siempre por el mismo camino para inspirarse. Einstein y Nietzsche se adentraban en la naturaleza durante varias horas. Así daban forma a sus ideas, respectivamente.

Este tipo de comportamientos, que con las ideas que cada pensador ha aportado, han sido definidos por los científicos como un “pensamiento reflexivo”. Y, según la especialista Fiona Kerr de la Universidad de Adelaide, funciona de la siguiente manera: “Soñar despierto permite a la mente divagar. El resultado es consistentemente más productivo cuando lidiamos con asuntos complejos. Y es más fácil dar con soluciones e ideas creativas”.

Según los expertos, la verdadera razón por la que Einstein se convirtió en un genio fue el aburrimiento. Pues una cantidad saludable de pensamiento reflexivo da lugar a una consolidación de la memoria. Y permite la formación de conexiones no lineales. Esto fomenta nuestra habilidad para resolver tareas y tener en el punto de mira objetivos, así como verlos desde un nuevo punto de vista.

La regla de las dos horas

El periodista de Medium Zat Rana ha puesto en práctica esta llamada “Regla de las dos horas”: una vez por semana, normalmente los jueves, decidió reservar un periodo de dos horas solo para pensar.

Para llevarlo a cabo elimina todas las “posibles distracciones”, especialmente los dispositivos electrónicos como el teléfono y la computadora. De esta manera, se encierra en una habitación para hacerse preguntas sobre su trabajo y estilo de vida. Todo ello con un bolígrafo y una libreta.

Según Zat, hay que cuestionarse:

  • ¿Me gusta lo que hago o lo hago sin ningún objetivo?
  • ¿Existe un balance entre el tiempo dedicado a mi trabajo y a mi vida privada?
  • ¿Cómo puedo acelerar el proceso para ir desde dónde estoy ahora hasta dónde quiero llegar?
  • ¿Qué grandes oportunidades no estoy aprovechando que potencialmente podría aprovechar?
  • ¿Qué pequeño cambio podría producir un gran impacto?
  • ¿Qué podría ir mal probablemente en los próximos seis meses de mi vida?

Se trata de preguntas dentro de una rutina que han cambiado su vida. Y explica: “Puedo decir honestamente que es la actividad con más beneficios de mi vida. Me fuerza a compensar el corto plazo con el largo. Detecto los problemas antes de que aparezcan y me topo con eficiencias e ideas que no podría encontrar de otra manera”.

“Lo más importante no me surge cuando me hago las preguntas rutinarias, sino del tiempo que me sobra cuando me quedo sin cosas en las qué pensar. Ahí es cuando dejo a mi mente divagar”, añade.

Así es como la “Regla de las dos horas” puede ayudar a generar ideas innovadoras, creativas, y sobre todo, disruptivas.

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