El Internet de las Cosas, la otra puerta del negocio

Los múltiples avances en tecnología, como el cómputo en la nube, la movilidad, las redes, analítica de datos y la disminución del costo de los dispositivos con sensores han propiciado que el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) sea una oportunidad para las empresas de reinventarse y transformar sus servicios.

Si a esta ecuación le agregamos la llegada del cómputo cognitivo y la Inteligencia Artificial, los grandes volúmenes de datos generados por los dispositivos IoT ahora se podrán entender, actuar y monetizar como nunca antes.

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Pero, ¿qué es exactamente IoT? Se trata de sistemas físicos que usan sensores conectados a un núcleo que responden a un estímulo y emiten información.

Los dispositivos conectados al IoT pueden ser tan diversos como las alertas programadas de nuestros dispositivos y tan poderosos para ayudarnos a predecir el clima.

El IoT se divide en 2 grandes mercados: el de uso personal y el industrial, que es donde vemos ahorros más grandes y que puede llevar a una organización a tener una estrategia preventiva gracias al cruce de información entre IoT y cómputo cognitivo, con una reducción del 30 al 35%.

Hablamos de trillones de objetos conectados a millones de computadoras y cientos de millones de dispositivos, como teléfonos, wearables, equipo industrial, vehículos y ciudades inteligentes; todo, interactuando con un mundo de millones de personas y un flujo de información que vislumbra una mina de oro.

Antes de hablar del impacto del IoT analizaremos lo que en la actualidad sucede con la industria del retail.

La nueva revolución

En Estados Unidos y otros países del mundo desarrollado, las tiendas están cerrando porque el comercio en línea está cambiando.

Si bien en México aún no vemos esa realidad, en otros países, la forma en la que se compra y se consume está provocando una transformación radical.

Si bien esa revolución ha sido apalancada por temas de inventario —en el comercio en línea pareciera que el inventario se vuelve infinito— hay nichos de negocio en los que pensar en esta idea del inventario y esperar de 2 a 3 días para recibir nuestros productos, es inviable.

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Por ejemplo, comprar verduras y frutas. ¿Hay posibilidad de que éstos y otros productos perecederos estén en inventario días y luego sobrevivan a la cadena de reparto?

Pese a que la idea tradicional del inventario y entrega no es posible en los abarrotes, este segmento también ha sido transformado por nuevas formas de consumo potenciadas por el IoT.

Ejemplo de ello son algunos dispositivos que se conectan junto al suministro de detergente, al lado de las lavadoras, y envían el pedido a la tienda apenas se acaba el producto.

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El Internet de las Cosas también está en los refrigeradores inteligentes y otros aparatos con los que podemos interactuar sin necesidad de tener que usar un celular o una tableta.

¿Suena futurista? Sí, pero es esa imaginación lo que abre nuevas oportunidades de negocio para las empresas y nichos a explorar. Las ventajas del IoT serán determinadas por los retos.

Según un estudio de la Unidad e Inteligencia Economista, 96% de los líderes globales esperan que sus negocios estén usando Internet de las Cosas a finales de 2017 y 60% de ellos cree que no usarla implicará pérdida de competitividad.

En IBM sabemos que hoy 4 mil 800 nuevos dispositivos IoT se conectan por minuto. Para 2020 se proyectarán 30 mil millones de “cosas” conectadas, y el 40% de todos los datos generados provendrán de sensores conectados, y para 2025 crecerá a más de 150 mil millones.

El IoT tiene un valor económico potencial de 3.9 a 11.1 mil millones de dólares por año, de aquí al 2025, lo que implica que si el mercado está pidiendo el uso de esta tecnología, la puerta a nuevos esquemas de negocio será muy grande.