¿Cómo nos confiamos en la inteligencia artificial (IA)?

La inteligencia artificial (IA) está transformando todo; desde los servicios financieros, hasta el transporte, la energía, la educación y el comercio minorista.

En el cuidado de la salud por sí sólo, IBM Watson está involucrado en esfuerzos significativos para ayudar a los radiólogos a identificar marcadores de enfermedades.

A los oncólogos a identificar tratamientos personalizados para pacientes con cáncer, y a los neurocientíficos a identificar los vínculos genéticos con enfermedades como el ELA (padecimiento neuromuscular), allanando el camino para el descubrimiento avanzado de fármacos.

IBM ha dedicado su existencia a mejorar los sistemas que facilitan la vida en este planeta. Durante ese tiempo hemos reducido el desperdicio en las redes de transporte urbano.

Por ejemplo, aumentado la eficiencia de los servicios públicos y poniendo en manifiesto una visión de vida para la industria de la salud.

Pero nunca hemos conocido una tecnología con más potencial para beneficiar a la sociedad que la inteligencia artificial.

Gracias al rápido avance en la computación, el llamado invierno de la IA terminó para entregarnos la capacidad de transformar grandes cantidades de información compleja y no estructurada, en datos analíticos.

Con esto, no es ingenuo esperar que dentro de este creciente lago de datos digitales se establezcan los secretos para derrotar al cáncer, revertir el cambio climático o gestionar la complejidad de la economía global.

inteligencia artificial

Inteligencia Artificial

Sin embargo, los primeros pasos de la inteligencia artificial han avanzado con algunas torceduras y cierta resistencia. Esta no es una respuesta irracional. El cambio, tecnológico o de otro tipo, siempre nos hace sentir incómodos.

Así que, si vamos a cosechar los beneficios sociales de la inteligencia artificial, primero tendremos que confiar en ella. Y esa confianza requerirá un sistema de mejores prácticas que puedan guiar el desarrollo responsable y ético de los sistemas de IA.

En IBM hemos estado trabajando estrechamente con investigadores externos, académicos, clientes, e incluso competidores para comprender mejor lo que significa desarrollar inteligencia artificial confiable.

Estamos identificando algunos de los componentes clave de este marco ético, incluyendo la responsabilidad algorítmica, el cumplimiento con la legislación y políticas existentes, asegurando la integridad de los datos y alineándonos con las normas sociales sobre la privacidad y la protección de la información personal.

Al respecto, IBM ha desarrollado los Principios para la transparencia y la confianza en la era cognitiva, un documento muy útil para cualquier negocio u organización involucrada en el desarrollo de sistemas y aplicaciones de inteligencia artificial.

Súmate a la era del smartworking con tu equipo de trabajo

Los principales puntos de estos principios son:

  • Creemos que el propósito de la inteligencia artificial es aumentar la inteligencia humana.
  • Seremos transparentes sobre cuándo y dónde se aplica la IA, y sobre los datos y el entrenamiento que entró en sus recomendaciones.
  • Creemos que los datos y las ideas de nuestros clientes son de ellos.
  • Estamos comprometidos a ayudar a estudiantes, trabajadores y ciudadanos, a adquirir las habilidades necesarias para comprometerse de manera segura, segura y eficaz con los sistemas cognitivos, y para hacer los nuevos tipos de trabajo que surgirán en una economía cognitiva.

Además de este trabajo, IBM es miembro fundador de la Asociación de Inteligencia Artificial.

Una colaboración entre Amazon, Apple, Facebook, Google, Microsoft y muchas organizaciones científicas y sin fines de lucro, cuyo objetivo principal es compartir las mejores prácticas que fomentan el desarrollo ético de la IA.

Crear un foro para discutir y resolver las cuestiones éticas y sociales planteadas por el uso omnipresente de esta tecnología en nuestras vidas personales y profesionales.

Construir este mensaje nos ha llevado a reunirnos con tecnólogos, científicos, éticos, filósofos y expertos legales. Al igual que la propia tecnología, nuestra comprensión de sus implicaciones éticas, es un trabajo en progreso.