Fútbol a la mexicana, la única certeza para Rusia 2018

Fútbol a la mexicana, la única certeza para Rusia 2018

En el fútbol existen estilos de juegos. Muchos países tienen perfectamente definida la manera en la que se van a desempeñar en la cancha, la forma en la que se plantearán dentro de ésta, y la mentalidad que distingue a tal o cual selección.

Por ejemplo, los brasileños dicen que, al jugar, la magia aparece en la cancha: tiros regates y jugadas aparentemente imposibles se hacen reales a través de pies de un brasileño.

Se habla mucho de la garra charrúa de los uruguayos, del pundonor y la pasión por meter la pierna para defender sus colores; siempre dar el máximo en los momentos críticos sobresale a las capacidades que el cuerpo humano generalmente da.

Del otro lado del charco, los alemanes siempre con una frialdad para mover y tocar la pelota, siendo incisivos en cada pase.

Los italianos siempre bien parados atrás con una defensa férrea, esperando a subir al marcador aniquilando a su rival en un contragolpe, pareciera que todos los jugadores de estas selecciones ya tienen incrustado, desde que nacen, en su ADN el futbol de su país.

Claro está que esto se debe a años de continuidad en las selecciones, en forjar y mantener un estilo de juego; mantener los proyectos con los entrenadores.

Ahora la pregunta obligada: ¿cuál es el estilo de México? El mexicano es un ferviente apasionado por el balompié.

Se ve, disfruta y practica en todo el territorio.

Uno pensaría que esto generaría condiciones más amenas al futbolista para definir qué es el mexicano en términos futbolísticos.

Multitudes dicen que México se hace grande contra los equipos de calidad. Pero la frase de “jugamos como nunca, pero perdimos como siempre”, pareciera aplicarse en la Selección mayor.

Sobretodo en partidos de eliminación directa, donde simplemente no se ha podido dar el siguiente paso. Cuando se juega con equipos de menor envergadura, los aztecas bajan su nivel.

Desenvuelven un futbol totalmente distinto al que se muestra con selecciones catalogadas como de “élite”.

Hay quienes clasifican el estilo mexicano como trabajo en equipo, donde el jugador tiene picardía, con hambre de triunfar.

La élite futbolera

Es cierto que está surgiendo una camada de futbolistas que cubren estas características: Héctor Moreno, Andrés Guardado, Javier Hernández, y ahora el más reciente: Hirving Lozano, quien a temprana edad decidió salirse de su zona de confort, emprendió el viaje y se fue a Europa a desarrollarse como futbolista.

Antes el mexicano emigraba al viejo continente a una edad madura. Ahora parece que hay más oportunidades de que el talento joven crezca fuera de México, debido al interés que se ha despertado en Europa por el mexicano.

El problema radica en que los clubes los dejen ir, ya que el miedo a perder el talento nacional, debido a la baja producción de talento joven, impide que muchos jugadores salgan a probar sus capacidades.

Hay muchas cosas que se deben cambiar para que se desarrolle, con plenitud, un estilo mexicano.

La estructura de nuestro futbol no ayuda al jugador mexicano a que tenga oportunidades; además de la poca continuidad que se le da a los proyectos en la Selección Nacional, más los constantes cambios de dirigente de la escuadra mayor.

De esta manera, la única certeza que hay, es que el mexicano sigue buscando su identidad.

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