¿Funciona la publicidad aunque no le pongamos atención? - Klika

¿Funciona la publicidad aunque no le pongamos atención?

A todo le ponemos atención. Aunque sea por una fracción de segundo. Con eso es suficiente para que la próxima vez que lo veamos, nuestro cerebro forme un recuerdo más rápido. Así pasa con la publicidad. 

Lleguemos juntos y rápido a la respuesta. Veamos los siguientes ejemplos cotidianos y contestemos “sí” o “no”:

  1. Estás en una fiesta y alguien menciona tu nombre en una conversación ajena. Aunque no seas parte de esa plática, tu atención se dirige al menos por unos segundos a esa conversación: ¿sí o no?
  2. Vamos caminando relajadamente por la playa, cuando de repente algo se mueve en la arena. En ese momento cambiamos nuestra atención hacia eso. Vemos que es un cangrejo (de los inofensivos). Seguimos caminando tranquilamente: ¿sí o no?
  3. Mientras manejamos, una actividad compleja para nuestro cerebro, vamos también platicando, hablando por teléfono o hasta algunas veces – Dios Santo – whatsappeando, ¡PERO! Si alguien se frena enfrente de nosotros, frenamos también. Lo hacemos en automático, ¿sí o no?

Accionar en consecuencia

Todo lo que experimentan nuestros sentidos pasa “sin edición” hacia nuestro cerebro. Todo para que éste haga la interpretación correspondiente. Así se decidirá si debemos seguir poniendo atención o no.

Y ahí está la frase clave: “Para que decida si debemos seguir poniendo atención o no”, es decir ¡ya pusimos atención! El cerebro reunió la información necesaria, gracias a experiencias pasadas, formando un recuerdo al que – por lo menos por unas fracciones de segundo – estuvimos 100% atentos. Y en ese “microlapso”, fuimos capaces de ordenar la información respecto a ese determinado suceso y entonces accionar en consecuencia.

Formar el recuerdo más rápido

Por ejemplo, en la primera situación, cuando escuchamos nuestro nombre, volteamos y vemos un amigo. Entonces, deducimos que se haya mencionado ese nombre por nosotros, y nos acercamos.

Por el contrario, no vemos a nadie conocido y pensamos que sólo deben estar hablando de una persona que se llama igual. Decidimos bajar de nuevo la cabeza para seguir navegando en nuestro celular hasta que llegue alguien que sí conozcamos… y podamos seguir viendo nuestros teléfonos, pero juntos (para no parecer inadaptados).

A todo le ponemos atención. Aunque sea por una fracción de segundo. Con eso es suficiente para que la próxima vez que lo veamos, nuestro cerebro forme un recuerdo más rápido.

Así, cuando vemos algún anuncio, la próxima vez que veamos los símbolos que contiene (logos), la combinación de colores, el acomodo de ciertos elementos, frases, jingles, etc., nuestro cerebro lo va a reconocer más fácil. Y, al ser algo ya conocido, vamos a sentir confianza. Esto será el primer paso para decidir si hacemos una compra o no.

Construyendo el valor de la marca

Por lo tanto, respondiendo a la pregunta: ¿la publicidad funciona aunque no le pongamos atención? La respuesta es sí. Pero es muy importante que así como no sólo de pan vive el hombre, las marcas no viven sólo de la publicidad. Ésta es sólo una acción dentro del entorno mercadológico que sirve para la construcción de algo más grande: el valor de marca.

Éste se construye desde el conocimiento –con la publicidad–. Sigue con la consideración –a través de la persuasión (creatividad y diseño)–. Sigue con la compra (ventas).

Y de tener un buen producto, continúa con la lealtad/retención, que dependen de la experiencia con el producto/servicio para seguir al nirvana de cualquier marca: la publicidad por recomendación (de “boca en boca”).

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