“El fracaso no existe”: Uwe Rolli, transformando basura en energía

“El emprendimiento es una dinámica que cambia día a día. No es algo estable. Vas y debes fracasar. Si no es así, algo estás haciendo mal. Cuando viene el gran fracaso, es cuando te das cuenta que sin fracasar no puedes emprender”, señaló contundente el empresario Uwe Rolli, al tiempo que subrayó ser amante de las historias de fracaso. Incluso, confesó ser un “fracasado profesional”.

Por David De la Rosa y Katy Martínez

Uwe es el director general de la empresa mexicana Gammakat Logistics, encargada de tropicalizar tecnología y maquinaria del sector de tratamiento y reciclaje de residuos, y convertirlos en energía.

Con la idea de restaurar lo que hemos definido como desecho, Gammakat lo convierte en el inicio y materia prima de energía. El fin de algo sea apenas el inicio de algo mejor; filosofía que se ve reflejada desde su logo como una fusión del alfa y omega.

“En el pueblo donde viví mi infancia, Biesenthal, Alemania; había cerca de nuestra casa un basurero, ahí nos gustaba ir de pequeños. De esa manera empecé a conocer parte de lo que implicaba el reciclaje”, rememora Uwe.

Antes de llegar a México, se dedicó a la industria de la construcción; primero en el sector metalúrgico y luego de autopistas, en el que trabajó para el gobierno alemán. No obstante, no se sentía cómodo.

Uwe es un hombre práctico y visionario. Para él es más importante lograr que las cosas se hagan, en lugar de entrar en detalles sobre cómo se hicieron. Recuerda que tuvo una… riña (digámoslo así), en la que su supervisor le pidió que arreglara con la pala una imperfección en  parte de sus carreteras. Al estar bajo el fuerte sol y casi a 35 °C, Uwe pensó que sería más rápido con un pico.

“Después llegó mi supervisor, furioso. Gritándome. Le contesté que lo importante era que las cosas se hicieran. El ‘cómo’ no era relevante. Creo que lo hice enojar más y quiso golpearme, así que le di en la cabeza con el mango del pico que tenía en la mano. Obviamente fue mi último día de trabajo ahí”, matizó.

Trabajar con el gobierno resultó ser “aburrido” por la falta de innovación. Fue un momento de choque con el pensamiento alemán de “así lo hemos hecho durante 20 años, ha funcionado y así lo seguiremos haciendo”. 

Después de tres años de trabajar allí, Uwe continuó su carrera profesional en la construcción de máquinas hidráulicas.

Al llegar a los 30, se enfrentó a la inconformidad de tener siempre un jefe que le dirigiera todo lo que debía hacer.

“Hay gente que lo necesita. Si no, no se mueven. Yo no. Yo me tengo que mover por mis aspiraciones, pero me molesta que no me dejen tratar de mejorar un proceso”, reflexionó el empresario sobre una época en la que el ambiente laboral fue tenso y lo llevó a tener conflictos con sus jefes.

A pesar de todo, Rolli acepta que sus trabajos anteriores lo marcaron y lo han llevado a lo que es hoy.

Llegaron dos, sólo uno regresó

Cuando le preguntan a Uwe Rolli las razones por las que llegó a México, afirma rotundamente que “necesitaba un cambio drástico de vida, lo mejor que pude hacer fue quedarme”.

Esto después de venir de vacaciones con un amigo, hace 27 años. Sabía que aquí encontraría ese cambio radical que buscaba. Su amigo volvió a su vida en Alemania, pero Rolli no.

Entonces, ¿qué buscaba en México? Al parecer todo en su vida era muy formal. Quería “acción”. Sabía que debía ir más allá, cortar el cordón umbilical con su natal Alemania.

“Yo necesito acción, algo que me ocupe física o mentalmente”, comentó el empresario aún con su acento alemán. Mientras visitaba los pueblos de Mérida, veía la cantidad de basura que se generaba. 

Él sabía que como extranjero, si le decía a la gente que no la tiraran, se sentirían avergonzados. La solución era evangelizar con el ejemplo. Tenía que generar un ejemplo.

Filosofía marca Uwe Rolli

“Soy amante de las historias de fracaso, porque el fracaso en sí no existe. Sólo existe durante el tiempo que estás buscando culpables”, expuso Rolli, al confesar que tiene una enorme lista de fracasos, que para él no son más que aprendizajes.

“Cuando fracasas es una mala experiencia. Pero a partir de que tomamos distancia logramos aprender de ellas”. Afirma que una de sus inspiraciones es el movimiento Fuckup Nights, la startup mexicana que comparte historias de fracaso en los negocios frente a cientos de personas de todo el mundo.

Él ha sido orador tres veces. Uwe Rolli ha combinado dos enseñanzas: el movimiento Fuckup Nights, y Eckhart Tolle, el escritor alemán conocido como el autor espiritual más popular de los Estados Unidos, actualmente tiene 70 años y su obra más famosa es ‘El poder del ahora‘, que ayudó a Rolli a tranquilizar su vida sin preocuparse por la existencia de un pasado o un futuro que no existen.

Let’s make some money

Actualmente Gammakat está en proceso de construir un proyecto en el que confían que despegará por completo la empresa. “Es lo que la industria busca”.

“Dentro del mercado siempre hay un nicho. Lo que nosotros estamos haciendo no es algo nuevo, sino que tomamos algo que ya existe, con algo que existe en otro lado y creamos algo nuevo en el sistema de tratamiento de basura”, concluyó Uwe.

El empresario compara su proyecto con el encuentro en 1970 de dos inventos importantes que habían tenido lugar desde que no tenemos memoria (rueda) hasta miles de años después (maleta), para unirse y hacer el día de hoy algo práctico de uso diario: la maleta con ruedas.

“¿En una hamaca viendo Netflix todo el día rascándote la panza en una playa?”, reflexiona Uwe sobre la importancia de las personas adultas en las empresas y la necesidad de su experiencia para enseñarles a las nuevas juventudes e inspirarlos a ser mejores.

Rolli enfatiza que cuando uno se dedica a lo que le gusta, el dinero de alguna forma siempre llega. A diferencia de cuando se pone el dinero en primer lugar pues todo comienza a salir mal,  porque éste causa presiones, genera estrés.

“Cuando pones lo que te gusta en primer lugar, el dinero viene solo, te sigue”, afirmó. Por eso su filosofía económica en términos tan personales como las pensiones. Uwe Rolli asegura que no está interesado en ello. “Hoy dejo de trabajar y mañana muero”.

Uwe Rolli

Fotografía: Tomada por Alejandro Villalobos

Alfa, Beta… Gammakat

Gammakat es un proyecto en el que ha trabajado desde hace varios años y se formó poco a poco.

Hoy, cuando le preguntan a Uwe por su proyecto, no sabe a cuál referirse. Asegura que él lo vive a diario, al intentar encontrar gente que quiera el tipo de tecnología que desarrolla.

“Hoy un cliente me llama y te dice una cosa, mañana dice otra. Tienes que pensar de muchas formas y tener más de una estrategia”. Gammakat ofrece varias tecnologías, ahí es donde cada proyecto es un reto y es planeado a medida del cliente, de su dinero, de su basura y del enfoque que quiera darle.

“Es una empresa que se enfoca en reducir al máximo el volumen de basura para transformarlo en algo útil”, puntualizó Rolli. Esto puede ser diferentes tipos de energía o productos que se pueden aprovechar partiendo de la basura, como generación de calor, producción de energía eléctrica, vapor o gas.

Gammakat “tropicaliza” tecnologías que vienen de Europa para que funcionen en América, comenta el empresario alemán.

Existen fallas en los intentos de los gobiernos por descubrir las nuevas tecnologías en Austria o Alemania, e intentar traerlas a naciones como México, esperando que funcionen cuando el sistema de basura del país es totalmente distinto que en Europa.

“Nosotros hemos investigado por ocho años esa falla y sabemos por qué no funcionan aquí. Es de esa manera como hemos logrado tropicalizar esas tecnologías para el mercado mexicano” concluyó enfáticamente Uwe.

 

GAMMAKAT