Nuestro ecosistema y su latente necesidad de diversidad

Un portafolio con un grupo incluyente de fundadores propiciaría el surgimiento y crecimiento de compañías más sólidas dentro del ecosistema.

Siempre me ha disgustado la idea de crear premios especiales para mujeres o minorías en tecnología. Sostenía la idea que no solucionaba el problema desde su origen.

Es como poner un curita en alguien que acaba de perder un brazo o publicar una disculpa luego de años de tomar ventaja de las mujeres.

La exhibición más reciente de historias de acoso sexual proveniente del Silicon Valley debería ser una lección para la creciente comunidad tecnológica en México: si no estamos promoviendo la diversidad en las nuevas empresas, entonces estamos encaminados al fracaso.

Fundadores de startups e inversionistas en Silicon Valley adoran lo que hacen. Se levantan temprano, trabajan apasionadamente en su día a día y toman cerveza de barril en la oficina antes de ir a un evento de networking por la noche.

Lamentablemente, a pesar de estar en uno de los lugares más diversos del mundo, la comunidad no refleja su entorno. No es de extrañar que esto ha creado un ambiente que es poco acogedor, desigual e incluso tóxico para las mujeres.

Las startups se jactan de crear soluciones innovadoras y liderar el futuro, pero el escaso empoderamiento de las mujeres limita la capacidad de las industrias para comprender y enfocarse en los problemas a los que se enfrentan.

slider-diversidad

Igual es el caso para las otras minorías; por ejemplo, si hubiera más hispanos en puestos fundadores, no sólo estarían disponibles más servicios incluyentes y enfocados para esta comunidad sino que, con el tiempo, seríamos más inversionistas hispanos, quizás atrayendo más inversiones a Latinoamérica.

Un portafolio con un grupo diverso de fundadores propiciaría el surgimiento y crecimiento de un grupo de compañías; entre mayor cercanía de los fundadores con la diversidad, más sólidas serán sus empresas. Del mismo modo, si se involucran cotidianamente con personas que viven diferentes retos y entornos, tendrán una mejor comprensión y solución para sus problemas.

Una comunidad innovadora creará productos innovadores, al igual que una comunidad diversa creará productos diversos.

Lee aquí. Un ecosistema sustentable y humano con empresas verdes

Cualquier ecosistema saludable debe tener esto si quiere ser un centro tecnológico sólido, y eso incluye a México, donde hay un rápido crecimiento tecnológico y muchas disparidades.

Nuestra comunidad es pequeña y no está cerca de alcanzar su máximo potencial, pero tenemos razones de sobra para estar orgullosos de empresarias y profesionistas mexicanas.

Si bien, nuestras startups siguen aprendiendo a atraer y retener al mejor talento, estamos en un buen momento para establecer el camino para un ecosistema diverso e inclusivo.

slider diversidad

A mayor inclusión…

Programas como Dev.F se han mantenido fieles a la inclusión financiera a través de becas, mientras que Laboratoria ha construido su programa de hackers en torno al empoderamiento de las mujeres.

También hay programas de aceleración como MassChallenge y Village Capital que se inclinan por empresas con responsabilidad social.

No es un secreto que la mayoría de la población en México se ve y habla muy diferente a los tomadores de decisiones de este país.

Si podemos continuar fomentando la inclusión y la diversidad dentro de la comunidad tecnológica, significa que las startups estarán más sintonizadas con la población en general, más que los líderes políticos y empresariales de este país.

Ya sea que hablemos sobre la salud de la mujer, la inclusión financiera, los derechos LGBTQ (Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender and Questioning/ Queer, por sus siglas en inglés) o cualquier otra necesidad, las startups que representan a los sub-representados no sólo ayudarán a la sociedad a progresar, sino que encontrarán oportunidades de negocios sin explotar a lo largo de su camino.

México tiene un montón de mejoras para hacer respecto a la inclusión, la igualdad de oportunidades y los derechos de nuestra sociedad.

Ahora es cuando la naturaleza disruptiva de las startups es la ventaja que debemos aprovechar para cuestionar nuestra configuración social y resolver nuestros problemas de igualdad.

El siguiente paso es ser autocríticos e identificar las diferencias entre nuestros problemas de inclusión y los de Silicon Valley, sólo así fomentaremos una comunidad de diversidad y respeto.