Del Big Data al poder -Por Julián Balderas

 El uso del Big Data, junto con tácticas de lean-startup y growth hacking, te pueden posicionar donde desees, incluso, como fue el caso de Trump, justo en la Casa Blanca.

Big Data

A menudo, las startups tienen el lujo de probar cosas nuevas, romper viejas costumbres y trabajar rápido porque no tienen la reputación, complejidad, ni los accionistas de una empresa grande. Los conceptos de lean-startup nos indican que los emprendedores deben probar sus teorías antes de invertir toneladas de dinero en su empresa.

La campaña de Donald Trump, dirigido por Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, siguió estos conceptos; la única diferencia radicaba en ganar votos en lugar de clientes.

De acuerdo con Stephanie Cegielski, una de las principales asesoras estratégicas de Donald Trump cuando la campaña estaba empezando, él nunca quiso ser presidente, sólo deseaba comunicar que podría dirigir la Casa Blanca. 

Esa mentalidad le permitió a Trump ser creativo y conservador al mismo tiempo. A los 70 años de edad y debutando como principiante en la política, vio en Kushner el emprendedor ideal para llevar su campaña electoral. Según Forbes, Jared Kushner fue el responsable de llevar a Trump a la Casa Blanca, dirigiendo la campaña como si fuera una startup de Silicon Valley.

Intentando replicar la forma de trabajo de una startup, lanzaron 60 mil diferentes campañas publicitarias para determinar cuáles eran las más eficaces. En lugar de pagar mucho dinero a las agencias publicitarias, decidió repartir pequeñas cantidades entre muchas personas y dejar que los clicks y likes guiaran los mensajes, esfuerzos y dinero de la campaña. Al mismo tiempo, varias personas tenían acceso a la cuenta de Twitter de Trump, con capacidad de tuitear sin su aprobación. 

En cambio, Hillary Clinton ya tenía un nombre y mensaje muy establecidos, y al menos tres personas revisaban cada uno de sus Tweets. Después de años de estar bajo microscopio político, no podía darse el lujo de probar mensajes nuevos; la misma dificultad tendría una gran empresa o un partido político para cambiar su marca. 

Es posible que una de las herramientas vitales de Trump fuera el uso eficaz de grandes campañas publicitarias de datos y Facebook para motivar o desmotivar a los votantes. 

Lee aquí: La tecnología contraataca las políticas migratorias de Trump.

Sus primeros seguidores o early adopters eran mayoritariamente hombres blancos con poca o ninguna educación superior. Utilizó como herramienta las “audiencias personalizadas” de Facebook para encontrar otros votantes con ideas afines a sus primeros partidarios.

Una de las claves fue propagar la información negativa (dark-posts) para acrecentar la predisposición que algunos tenían sobre Clinton; muchos de ellos, estuvieron orientados a las minorías indecisas.

Cultivo de votantes y clientes, el poder Big Data

Trump contrató la empresa Cambridge Analytica, dedicada a la psicometría y Big Data para influir específicamente en las elecciones de Estados Unidos; su empresa matriz, Strategic Comunications Laboratories, fue originalmente contratada para la campaña Brexit “Leave.EU”.  

En 2012, Michal Kosinski, fue el primero en advertirnos sobre los peligros de la influencia de Big Data en las elecciones. Kosinki demostró que con sólo 68 Facebook likes de un usuario, era posible predecir el color de la piel de la persona con 95% de precisión, su orientación sexual con el 88%  y su afiliación al Partido Demócrata o Republicano con el 85%.

El análisis de estos datos permite a Cambridge Analytica identificar características precisas de los votantes para poder organizar y dirigir mensajes específicos a cada uno de ellos.  

Donald Trump hizo un buen trabajo en captar y cultivar a sus primeros votantes, lo mismo que una startup hace con sus primeros clientes. En el caso del ahora presidente de los Estados Unidos, era importante alimentarlos continuamente con un mensaje de racismo y nacionalismo. En un país de inmigrantes y valores progresistas, mantenerse fiel a este mensaje es disruptivo, lo que le dio mayor presencia en los medios masivos de comunicación. Muchos analistas consideran que eso fue un factor determinante en la elección.

En palabras de Sam Altman, director ejecutivo de Y Combinator y donador a la campaña de Hillary Clinton, “Trump es un extraño. Enfrentó un sistema que él consideró que estaba quebrado y sin tomar en cuenta la reglas a seguir llegó a conocer bien a sus usuarios probó su producto y rápidamente repitió los buenos resultados. Esa estrategia viene del libro de startups y es exactamente lo que decimos a nuestras empresas lo que deben hacer.” 

Se debe reconocer que la campaña de Trump fue despiadada y también audaz en la adopción de nuevos métodos para ganar votantes. Irónicamente, un hombre sin computadora en su escritorio, terminó aprovechando la era digital mucho más eficazmente que cualquier otro candidato. Podemos prever que estas estrategias de campañas lean puede ser de gran utilidad para fortalecer los movimientos debate en preparación para las elecciones de 2018 en México.

Julián Balderas

Emprendedor y desarrollador de comunidad.