Contenidos de valor desde los medios de comunicación

El negocio de los medios es y siempre ha sido la difusión de contenidos de valor. Lo han hecho durante tanto tiempo que el mercado se acostumbró a que los contenidos transmitidos por ellos eran valiosos, generando así una reputación.

Esa reputación es indispensable para que la innovación de cualquier startup o emprendimiento pueda penetrar en la primera mayoría del mercado, superando así el abismo sin consumo que la separa de la parte del mercado de los early adopters, quienes han favorecido el nacimiento de los emprendimientos y el desarrollo del ecosistema.

contenidos de valor

Éste ha sido siempre el reto de los emprendedores: conquistar la primera y segunda mayoría del mercado para consolidar su intercambio de valor, pero cuando el internet alcanzó una masa crítica de usuarios el paradigma cambió y los contenidos de valor también.

Antes del internet el valor se generaba por medio de la concentración y la exclusión, sin importar lo que se acumulara; al llegar a cierto volumen, generaba gran valor. Mientras menor fuera el precio de lo que se acumulaba, mayor sería la cantidad que se tendría que atesorar, esa acumulación generaba exclusión y eso producía valor.

Actualmente con el internet se tiene acceso a prácticamente todo el conocimiento disponible, se llega a casi cualquier persona sin importar dónde se encuentre, siempre habrá cerca una comunidad conectada. Esto ha ocasionado que el principio de exclusión del paradigma de generación de valor se colapse con el internet.

En cuanto al paradigma de la acumulación que también se colapsó, sucedió porque cualquier cosa que se acopie tiene un costo, y si se usa en internet una tercera parte de ese costo, para lanzar una campaña de recolección, se podría conseguir cuando menos 3 veces más de lo que se acopiaba.

También puedes leer mi artículo sobre ¿Cómo incubar emprendedores para crecer tu empresa?, aquí.

En el nuevo paradigma de generación de valor, los principios son la distribución y la colaboración. La revolución empezó justo en los medios, lo vemos en empresas como Twitter, Facebook y WhatsApp. Los medios estaban tan seguros de que eran los únicos con la suficiente reputación para dominar el mercado y no los vieron como competidores de riesgo.

Un tercer principio de la generación de valor que aporta el internet cambió la situación. El crecimiento exponencial que les permitió a estos primeros emprendedores entregar más rápido y a más personas mejores servicios a precios muy por debajo de su competencia.

Contenidos de valor para los emprendedores y la conquista de un mercado

Los medios tradicionales, además de que sus usuarios se volvieron una parte muy importante en la generación de contenidos, lo que prácticamente eliminó la barrera de la exclusión del modelo anterior.

Es por eso que cuando todos querían ir a los 15 años de Rubí, porque saben que va a haber “muchas cosas ¡wuuuuuuuuu!”

Cuando los medios tradicionales quisieron reaccionar, los emprendedores ya habían ganado suficiente reputación para competir por la atención de la audiencia.

Después de esto empezamos a ver cada vez más dominio de emprendedores en otras industrias como la del transporte público con Uber y Cabify, y la del hospedaje con Airbnb.

Aun cuando las redes sociales han ganado la audiencia, los contenidos de valor no han obtenido la reputación suficiente como para ser el puente por el que los emprendedores lleguen al mercado de la mayoría, conquistando aliados comerciales y atrapando a los peces más grandes del mercado.

Aquí es justo donde la labor de los emprendedores puede hacer la diferencia. Más tiempo de audiencia no es suficiente para ganar reputación, hay que reaccionar a los contenidos de valor de otros emprendedores, sin importar el medio en el que se distribuyan, para crear una inercia lo suficientemente exponencial para crear el puente de reputación necesario para conquistar la primera y segunda mayoría.

Es por eso que para poder crear contenidos de valor en nuestro emprendimiento personal, es necesario consumir y reaccionar al contenido de otros emprendedores, colaborar en vez de competir y sumar cada vez a más personas en la oportunidad de construir sus sueños, en lugar de trabajar por un salario para sobrevivir.

Los emprendedores no son débiles, ni deficientes, ni les hace falta nada más que usar la fuerza colectiva que resulta de saber que al sumar al éxito de otro emprendedor estamos sumando a nuestro éxito personal. Lo único mejor que conquistar un mercado es crearlo.

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