Cómo conseguimos democratizar la brecha digital

Hace 10 años, una compañía de dinero móvil, nacida en Etiopía, redujo la brecha digital en gran parte de África. M-Pesa, que significa “dinero” en swahili, ha tenido un tremendo impacto en el transcurso de estos años al ofrecer oportunidades a los pequeños negocios y jugar un rol significativo en la reducción de la pobreza.

Operador Móvil Safaricom

El sistema, lanzado por el operador móvil Safaricom, empezó a operar en 2007 con un método sencillo que permitió enviar, vía SMS, pequeños pagos.

No un mensaje instantáneo que requiere conexión a internet o un chatbot alojado dentro de cierta aplicación a descargarse en un smartphone.

M-Pesa ancló su éxito en mensajes de texto simples, que pueden ser enviados desde celulares de gama baja. Democratizó la tecnología al instante.

Actualmente cuenta con 30 millones de usuarios en 10 países, y procesa alrededor de 6 mil millones de transacciones en un rango de 529 por segundo.

Otro ejemplo claro –sino que es el más importante–, de cómo se democratiza la tecnología, es el open source o código abierto, que desde la nube abre las puertas a nuevas tecnologías.

democratizar

Fue creado para ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente de varias formas.

En él, la innovación encuentra a uno de sus mejores aliados: es el recurso más valioso para las compañías al diseñar o conservar ventajas competitivas en soluciones como Internet de las Cosas (IoT), big data, o servicios basados en cómputo cognitivo.

El objetivo del open source es que las herramientas de software que ya están disponibles en la nube, puedan ser aprovechadas por otras empresas.

IBM, patrocinador principal de la fundación Open Stack, ha puesto frente a una comunidad con más de 6 mil desarrolladores y mil contribuyentes de código activos, APIs de inteligencia artificial y muchos componentes de tecnologías de punta a través de Bluemix.

Los números de estas comunidades, generando cientos de líneas de código al día, son impresionantes: según datos de IBM, hoy existen 4 millones de desarrolladores en América Latina. Rumbo a 2021 habrá 5.5 millones.

Sin brecha digital

Estos dos ejemplos abordan tecnologías totalmente distintas que luchan por impulsar la innovación a partir del manifiesto de cerrar poco a poco la brecha digital que hace que este mundo vaya un poco más lento.

Con brecha digital me refiero a la diferencia en el acceso de información y las nuevas tecnologías entre diversos agentes a nivel global.

Esta diferencia se acrecenta cada día por el aumento de la pobreza y la velocidad en la que surgen nuevas tecnologías.

Ahora bien, entre ambos eslabones existen tecnologías –como el open source o la mensajería SMS– que están haciendo posible cerrar la brecha digital y con ello la democratización de tecnologías que hoy nos siguen pareciendo sofisticadas; claros ejemplos, la inteligencia artificial y el blockchain.

La tarea para este 2018 es preguntarnos constantemente cómo seguimos impulsando a proyectos que irrumpen la escena con propuestas que no sólo son innovadoras en temas económicos, sino también novedosas en la forma en que democratizan la tecnología.

Pues igualan la escena global para los nuevos negocios que están naciendo.