BrandMe, conectando marcas con influencers (1 parte)

Gerardo Sordo, pionero del crowdmarketing en México, nos contó cómo pasó de pensar en ser director del área de marketing de una gran empresa a tener su propia compañía y revolucionar la manera de posicionar a las marcas en la era digital con BrandMe.

Gerardo Sordo, BrandMe

Gerardo Sordo, Ceo de BrandMe. Foto tomada por Alejandro Villalobos.

Durante las elecciones presidenciales en México, en el año 2006, cuando resultó electo el expresidente Felipe Calderón, Gerardo Sordo, fundador y CEO de BrandMe, en ese entonces un joven de 15 años, resolvía 300 encuestas diarias en la empresa del papá de uno de sus amigos, donde pagaban $1.00 peso por encuesta; con ello ganaba $300 pesos al día. “Lo primero que hice con ese dinero fue comprar una tabla de surf que aún conservo”, cuenta este pionero del crowdmarketing.

BrandMe es una plataforma que conecta marcas con una extensa red de influencers para impulsar campañas de publicidad; Gerardo no siempre tuvo claro qué tipo de empresa le iba a dar el éxito en su carrera, pero lo que sí tuvo, fue la capacidad para identificar las necesidades del mercado al que se quería enfrentar y redirigir sus ideas a algo más grande que abarcara eso que iba a entrar en boga.

La fórmula BrandMe, No + No = ¡Sí!

Cuando Gerardo tenía 16 años y una tabla de surf, sus aspiraciones se deslizaron hacia algo más terrestre: un convertible 307 CC con el que obtuvo su primer “no”. Esta primera negativa fue de su papá, quien aun cuando sí lo iba a ayudar a comprarse un coche, no sería para adquirir el convertible que Gerardo quería.

En esta época, Gerardo trabajaba con una agencia de viajes de generación, allí vendía paquetes para las escuelas, mientras él estudiaba en el Instituto Asunción de México, un colegio privado y católico en la Ciudad de México, donde se le propuso organizar el viaje cultural de la preparatoria; ahí obtuvo su segundo “no”, esta vez de la agencia de viajes con la que trabajaba, pues ellos sólo se ocupaban de los viajes de generación, no de aquellos de tipo cultural.

Este segundo “no” fue el que llevó a Sordo a abrirse camino por cuenta propia, ganando dinero junto a un amigo al organizar el viaje de su escuela para 300 alumnos, cuando tenía sólo 16 años. “Ahí dije: ‘esto lo puedo replicar’”.

De esa manera, Gerardo empezó a vender esos viajes culturales a otras escuelas privadas, como el Instituto Mexicano Regina y el Colegio Francés, entre otros. Recuerda: “Así fui haciendo mi cochinito y me logré comprar el convertible que yo quería a los 18 años”.

¿Corporativo? ¡Ese es el dilema!

Sordo es el único varón de la familia y el menor de 4 hijos. Él crece en un ambiente donde emprender es visto como algo demasiado riesgoso. “Mis papás me inculcaron que debía decidir qué iba a estudiar; luego entrar a un corporativo y hacer una carrera ahí toda mi vida”, comenta este joven visionario.

“Cuando iba en la prepa siempre pensé que iba a estudiar Mercadotecnia, pero que iba a trabajar en una empresa como Coca Cola, como gerente en un corporativo o como director de marketing”: Gerardo Sordo.

El papá de Gerardo ha trabajado toda su vida en un corporativo, pero la historia de sus abuelos, ambos de descendencia española, es otra. Ellos eran emprendedores y ambos fracasaron en sus empresas, “mis papás me decían que los veían siempre presionados”. Jesús Sordo, su abuelo paterno tenía granjas de cultivo, mientras que su abuelo materno, Miguel Fernández, se dedicaba a la industria del calzado.

El éxito que como adolescente había tenido con los viajes de las escuelas hizo que sus papás se sintieran orgullosos de él, pero no quitaban el dedo del renglón. “Ellos decían: ‘Qué padre que mi hijo está haciendo su lana, pero cuando entre a la universidad ya se va a poner a hacer las cosas bien”, recuerda Gerardo.

“Al inicio, cuando mis papás me veían en la computadora pensaban que estaba jugando videojuegos, tonteando y demás, pero en realidad estudiaba, aprendía a programar,  informándome, ¡ya sabes! No vas a construir Roma en un día”.

¡¿Emprendi…¿what?!

Gerardo conoció la palabra “emprender” cuando ingresó al TEC de Monterrey a estudiar marketing. “Yo no sabía qué era emprendimiento ni emprender, ni siquiera sabía que había una palabra para eso”, nos confesó Gerardo, quien tampoco sabía que ya se había sumido en ese mundo cuando vendía los paquetes de viajes culturales.

Para ese entonces, Gerardo creía que aquellos que tenían empresas eran hijos de políticos, millonarios o que se debían a la corrupción de algún monopolio, pero en el TEC de Monterrey su visión cambió, pues ahí le inculcaron que cualquier persona puede crear una empresa con las herramientas que se tienen sobre la mesa.

Justo en ese momento, el TEC de Monterrey lanzó la Modalidad Emprendedora con la cual los estudiantes interesados podrían cursar su respectiva carrera y a la par, tomar materias extras cada semestre, relacionadas con usar las herramientas necesarias para emprender. Dichas clases, se tomaban los miércoles, cuando los estudiantes no tienen clases. “Hubo un punto donde me gustaba más ir los miércoles que cualquier otro día de la semana”, revela Gerardo.

Curiosamente, en una universidad de más de 20 mil personas (en su sede de la Ciudad de México, para cuando el proyecto inició), sólo 10 alumnos formaban parte de esa comunidad emprendedora, según Gerardo. Esa poca cantidad de estudiantes estuvo a punto de terminar el proyecto: “Hubo un momento en el que nos quedamos sin profesor, el TEC nos pidió ser pacientes, pero si estábamos ahí para emprender era el momento en que debíamos hacer algo”, expresa Gerardo.

Crowdsourcing ¡Here we go!

El grupo de estudiantes del TEC de Monterrey, interesados en emprender, empezaron a investigar en internet y se encontraron con el término “crowdsourcing”. Descubrieron que en Australia hay una plataforma dedicada al crowdsourcing y que en Estados Unidos el término estaba creciendo, entonces se preguntaron: “¿Por qué no hacemos una plataforma aquí en México?”.

Esa fue la primera experiencia de Gerardo en el mundo empresarial. “Me tocó dar de alta la empresa, hicimos el acta constitutiva, vimos todos los asuntos legales”, sin duda fue una experiencia diferente a los viajes, donde todo el proceso era muy informal y los pagos eran en efectivo.

Así nació Nextiam de México, una plataforma enfocada en el crowdsourcing en el que se interactuaba y se vendían espacios publicitarios a las empresas, en la que Sordo fue el responsable de conseguir el 90% de las marcas que confiaron en Nextiam.

Gerardo-Sordo,-brandme

Foto tomada por Grouchy Graciano

#TeenagerFail

Ese tiempo en Nextiam fue suficiente para que Gerardo no quisiera volver a tener socios dentro de un largo tiempo. A pesar del apoyo del TEC, la empresa terminó. “Invertíamos muchísimo dinero en recursos que todavía no eran necesarios”, dice Gerardo. Esa no sólo fue su primera experiencia como emprendedor, sino que además fue su primer encuentro con el mundo digital: “Me tocó aprender todo el proceso, desde dar de alta una empresa hasta tronar”.

La causa del fracaso de Nextiam, en retrospectiva, fueron sin duda, los 10 socios de la empresa. “Cada junta en la que teníamos que decidir si era azul o rojo, nos tardábamos 3 meses para definirlo”, agrega el ahora empresario. Los 10 socios tenían el mismo porcentaje en la empresa, por lo que llegar a un acuerdo era casi imposible. Pero no todo fue pérdida, juntos lograron validar el negocio, la idea y tener los primeros clientes.

“Si conseguía $100 mil pesos para Nextiam, algún socio se los gastaba comprando un servidor porque decía que íbamos a ser el siguiente Facebook, cuando ni siquiera teníamos usuarios”.

 

¡¿Gratis al mundial?!

En el 2010, 3 de las pasiones de Gerardo se juntaban en un gran evento al que no estaba invitado: negocios, tecnología y fútbol. Faltaba un mes para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica a celebrarse aquel año y Gerardo sólo sabía que quería ir y que no tenía dinero para hacerlo. “En esa época era un tabú ir al mundial; para mí, la gente que iba era millonaria”, dice Gerardo, quién se preguntaría: “¿Cómo puedo hacer de aquí a un mes para ir al mundial?”.

Entonces, Gerardo se dedicó a tocar puertas en medios digitales como mediotiempo.com, reforma.com y el universal.com, entre otros; la propuesta que ofrecía Sordo era viajar con el equipo de prensa del medio en cuestión y a cambio del viaje, crear contenido para ese medio en las redes sociales que, en ese entonces, apenas empezaban.

Algunos lo tomaron por loco, a otros les pareció interesante pero no contaban con el presupuesto para enviarlo, por lo que Sordo empezó a buscar patrocinadores entre sus anteriores clientes de Nextiam ofreciéndoles publicidad durante todo el mes, mientras él cubría el evento para un medio de comunicación:

“Así logré conectar a Advanced Micro Devices (AMD por sus siglas en inglés, una compañía estadounidense que desarrolla procesadores y productos de tecnología), con máspormás, un medio de comunicación de la Ciudad de México”.  

Fue así como, a los 21 años, Gerardo consiguió viajar por primera vez al mundial de fútbol que se llevaría a cabo en Sudáfrica, cumpliendo su sueño “gratis”. Esa fue su primera experiencia de intercambio de contenido por dinero.

¡Pero el viaje a Sudáfrica es más que lo que hemos contado! Luego de lograrlo, y estando en los estadios, Gerardo recuerda el partido de Holanda contra Dinamarca, donde vio a un grupo de 80 holandesas, todas con playeras publicitarias de la cerveza Bavaria.

“Lo interesante es que Bavaria causó más impacto que Budweiser, que fue patrocinador oficial de la FIFA y gastó millones de dólares por ello”. Entonces, a Sordo se le “prendió el foco”: “Pensé que estaría súper cool utilizar las masas con objetivos de publicidad”.

¡Fuera playeras!

Ya en México y a punto de terminar su carrera, Gerardo debía crear un negocio dado de alta para poderse graduar de su carrera y de la Modalidad Emprendedora del TEC de Monterrey. Con la experiencia que tuvo con sus anteriores socios, decidió aventarse solo para crearlo.

De esa manera surgió Ponme Tu Marca, una empresa que le pagaba a las personas por llevar puestas playeras publicitarias a escuelas, conciertos, centros comerciales y demás sitios concurridos. Sordo logró meter a marcas como Pepsi en territorios en los que empresas como Coca Cola pagaban exclusividad. “Era como si llevaras una playera de fútbol con publicidad, por lo tanto no podían decirnos nada, era como publicidad de guerrilla”, dice Gerardo.

Con Ponme Tu Marca Gerardo logró ser uno de los ganadores del Premio Estudiante Emprendedor México, organizado por Global Student Entrepreneurs Awards; luego obtuvo el tercer lugar en el Premio al Estudiante Emprendedor, otorgado por la Bolsa Mexicana de Valores a nivel nacional, Latinoamérica y España; gracias a este premio, Gerardo accedió al Global Student Entrepreneur Award (GSEA), que se llevó a cabo en Nueva York, con el cual se reconoció a las 30 mejores ideas de negocio en el año 2012.

Aunque en el GSEA Sordo no resultó ganador, sí convivió con jueces de alto rango, “ellos me dijeron: ‘Está muy interesante lo que traes, sólo que en lugar de apoyarte con las masas a nivel presencial, llévalo a la parte digital’; me comentaron que Kim Kardashian recibió 100 mil dólares por un tweet y eso cambió por completo mi perspectiva”, comenta Gerardo.

La era BrandMe

Regresando a México, Sordo cambió el nombre de Ponme Tu Marca por el de BrandMe, registró el término de “crowdmarketing”, que no estaba siendo aprovechado a nivel global y aplicó en la aceleradora de negocios Wayra por segunda vez; la primera vez que lo intentó, no fue seleccionado porque su idea no era escalable ni tecnológica. “En la época de Ponme Tu Marca, era sólo un tema de playeras”, argumenta Gerardo.

BrandMe es una plataforma que permite ejecutar estrategias de Influence y Content Marketing a gran escala, conectando las marcas con creadores de contenido online, que pueden ser desde influenccers, celebridades, youtubers, bloggers o cualquier persona que quiera ganar dinero a cambio de recomendar productos o servicios en sus redes sociales.

“Somos como un Google AdWords de influencers en un sólo lugar”

“Cuando empezamos, las marcas no invertían tanto en el crowdmarketing, hoy en día es toda una industria, las marcas ya están acostumbradas a pagarle a los influencers y celebridades”, comenta Sordo, quien confiesa que en sus inicios, como único fundador, sí le daba miedo el mundo de los negocios:

Gerardo Sordo infleuncers brand me

“Hay muchos tiburones en el ecosistema y al principio me tocó que me comieran”

Cuenta que, a uno de sus clientes de confianza, le llegó a entregar campañas que pudo haber vendido en 1 millón de pesos, por las que llegó a recibir sólo 12 mil pesos.

La seguridad que necesitaba Gerardo como emprendedor, se la dio Wayra y explica por qué: “El hecho de que Wayra haya invertido en mi proyecto, me protegió bastante porque tienen toda una infraestructura para lograrlo; ellos me educaron y hoy en día tengo un colmillo muy afilado”.

Gerardo parece incansable al momento de darle el reconocimiento a Wayra en todo lo que él ha logrado: “Wayra no sólo te ayuda económicamente, además te brinda mentorías, asesorías, así como recursos legales y financieros; tú no te preocupas por nada, ellos sólo confían en ti, te dejan desarrollar tu negocio, validarlo y en lo que necesites, ellos te ayudan”.

Sordo define a Wayra como una “fuente de opciones que fortalece todas las áreas de un negocio”; para él, la aceleradora mexicana fue la mejor escuela que pudo tener y pasó de ser un pez pequeño a uno más grande con un buen colmillo para cuidarse de tiburones mayúsculos. “Ahora sí puedo decir: ‘esto sí, esto no, este me quiere ver la cara y tengo la capacidad de decírselos de frente’”, afirma.

Después de la inversión de Wayra, BrandMe empezó a comercializarse a partir del 2014, “desde el 2016 hasta este año, hemos crecido bastante en el tema de manufacturación, clientes y demás”, asegura su CEO.

TODO SOBRE BRANDME 

  • ¿Cómo contactarlos?

BrandMe funciona similar a Google, permitiendo dos maneras para contactar a sus clientes: la primera es que los accounts venden a las marcas sus propuestas para ser contratados; la otra forma es de selfservice, donde Pymes o startups ingresan a la plataforma y conectan directamente con los influencers.

  • ¿Cómo funciona?

BrandMe ha creado la tecnología y las herramientas para que el creador pueda generar el contenido, las marcas puedan controlarlo, el anunciante pueda verlo antes de que se publique y se programen las fechas y horas para hacerlo; el creador además, puede recibir su dinero por medio de la plataforma y el anunciante puede tener acceso a los analytics en tiempo real de todo lo que se haya publicado.

Los “DON’T” de BrandMe 

  1. Los números de celular o direcciones de correos electrónicos dentro del chat entre las marcas y los influencers son bloqueados como contenido sensible para evitar contrataciones por fuera de la plataforma, pero Gerardo sabe que no siempre pueden evitarlo.

“Nuestros principales clientes son marcas que ven el valor a nuestro expertise para crear las campañas por ellos. Los influencers por fuera, no se comprometen a dar resultados, nosotros sí”.

2. BrandMe no garantiza los lead que genere un contenido, ya que dependen del formato de los formularios a llenar, el diseño de la página y del user experience, el call to action y la calidad de los anuncios que no son creados por BrandMe si no por la propia marca.

Garantía BrandMe

  • Si el contenido no ha generado el engagement necesario, BrandMe mete masas para amplificar los contenidos y llegar a los números requeridos por los clientes.
  • BrandMe no promete resultados que sabe que no van a cumplir.

Generalmente se comprometen a generar cierto reach, impresiones y número de views, todo dependiendo a la inversión que haga la marca.

No te pierdas la segunda parte de esta publicación.