Biofase, la revolución biodegradable que te dará la llave del éxito

Existen empresas como Biofase, proyecto de Scott Munguía que se encarga de solucionar este conflicto y fabricar el famoso “plástico biodegradable”. Gracias a INCmty, evento dedicado para emprendedores, estudiantes y empresarios por el Tecnológico de Monterrey, Scott platica sobre el secreto de su empresa.

Quizás sea por su bajo precio que todo el mundo lo consume en grandes cantidades. Pero a su vez, está destruyendo al mundo.

El crecimiento en la producción y en el consumo de plásticos, sumado a su durabilidad, se ha convertido en un serio problema para el medio ambiente.

El 99 por ciento del total de plásticos se produce a partir de combustibles fósiles provocando una excesiva presión sobre las ya limitadas fuentes de energía no renovables y permanecen en el planeta por más de 100 años.

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Con tan solo 25 años de edad Munguía es fundador y director de la empresa mexicana Biofase especializada en la creación de tecnologías de plásticos biodegradables, considerada una de las 50 empresas más innovadoras del mundo y en el 2014 fue clasificado como el segundo mejor emprendedor a nivel global.

El inicio de Biofase

Biofase empezó en el 2009, cuando Munguía decidió entrar al Tec de Monterrey con la ayuda de una beca, a la carrera de Ingeniería Química.

Casi al finalizar la universidad comenzó a investigar y encontró un artículo sobre los plásticos biodegradables a base de maíz y el debate sobre si era del todo sustentable. 

“Utilizamos el plástico para todo, y es una lástima que en la mayoría de las veces sólo lo emplearemos en tres minutos y después ese plástico estará millones de años en el planeta”.

Los bioplásticos se derivan de recursos renovables, como el almidón y la celulosa del maíz, los microorganismos hacen que sea más fácil que se degrade por originar moléculas básicas que serán asimiladas por el ambiente. Esto es una opción ecológica muy viable, pero su materia prima es una base de alimento de muchas poblaciones.

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Más del 80 por ciento de los bioplásticos se hacen a base del maíz, equivalente a 7 mil millones de dólares y uno de los problemas más importantes es que casi el 40 por ciento de estos materiales son más caros en comparación con los derivados del petróleo.

“Para mí no tiene sentido como es que la industria está trabajando en nuevas tecnologías y son más caras”.

Scott después de leer otro artículo en una revista científica, descubrió que el hueso de aguacate tiene una molécula parecida a la del maíz. “¿Qué pasaría si esa molécula la extraemos y la utilizamos para hacer bioplásticos? Imagínense crear algo a base de basura”, se planteó.

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En el 2011, por primera vez en el mundo Biofase extrajo el polímero de semilla de aguacate. Pasó un año y medio para fortalecer el proyecto y después se patentó. Scott innovó: de utilizar el maíz (una fuente de alimento), pasó a emplear el aguacate, fruta de la cual México es el primer productor mundial, de acuerdo al Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

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Pero ahí no terminó el proceso, Biofase tuvo que enfrentar otro reto: la factibilidad económica. Para solucionarlo buscaron concursos.

“Una de las preguntas que me hice fue, ¿la tecnología que hacemos es vendible y cómo venderla?, la solución fueron los concursos, con ellos obtuvimos casi 700,000 pesos que nos ayudaron a llevar nuestro trabajo del laboratorio a la planta”.

La planta Biofase más innovadora

La primera planta de Biofase se encuentra en Monterrey; en 2016 se estrenó una segunda en Michoacán, el estado que más aguacates produce. El valor agregado que menciona Scott Munguia sobre su empresa son los costos. En tanto que los precios de los plásticos convencionales son de aproximadamente 1,910 dólares por tonelada, los bioplásticos de Biofase tienen un precio de 1,600 dólares por tonelada, ya que permite explotar desperdicios agroindustriales y reduce la huella de carbono.

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Con esto fabrican resinas que se convertirán en otros productos como cucharas, tenedores y cuchillos de plástico, los cuales se degradarán desde los 8 meses hasta los 5 años. El CEO de Biofase supo estar en el lugar correcto y lo aprovechó, tuvo ingenio para ver una debilidad y hacer de ella una empresa, que hoy es la única en no utilizar fuentes comestibles para sus productos.

“Todo lo que haces tiene valor, recomiendo que las personas le den importancia a todo lo que hacen, recuerden que una visión sin un plan no tiene sentido, pero si se tiene, puedes cambiar al mundo”.