Bilbao, el espejo de la España del antes y del ahora

Bilbao, el espejo de la España del antes y del ahora

Ni cálido ni frío. Simplemente bueno. Por eso mayo es el mejor para ir. Ya sea que tu arribo sea en tren, avión o autobús (si vas en este último de una vez échate una escapada al monumental estadio de San Mamés), Bilbao empezará a presumirte desde cualquier ángulo, sus verdosos paisajes. Verás montañas perfectas, casi al estilo de los Alpes suizos.

La vegetación es de ensueño. Con una arquitectura totalmente renovada, pero nada indiferente a la herencia industrial que algún día imperó en esta provincia de Vizcaya, Bilbo, como dicta la raíz vasca, te dará la bienvenida de una de las maneras más calurosas.

Ya sea que su amable gente te oriente sobre a dónde dirigirte por si te pierdes un poco, o las señaléticas que siempre estarán en euskera o español, pero siempre bien indicadas.

Mirar el tiempo

Aunque es pequeño en territorio, su grandeza cultural, gastronómica y turística siempre se verá superada.

Una semana será suficiente para que te lleves un trocito de este poblado vasco, en tu mente, y seguramente, en tu corazón.

Después de hospedarte (es recomendable hacerlo cerca del Casco Viejo, por el tema de la vida nocturna), el primer paseo que tendrás que hacer es el gastronómico.

Las llamadas en el resto de España tapas, aquí serán pintxos (se pronuncia “pinchos”), un verdadero manjar expositivo de las riquezas de los mares del norte españoles.

Habrá para degustar decenas de opciones con muchísimas variedades de pescados. Ya sea crudos, cocidos o intermedios, debes probarlos todos. O al menos los que te “quepan”.

Porque como siempre van en paquete, sin duda: o terminarás lleno o ebrio. La ecuación gastronómica vasca es fácil: un pintxo siempre va acompañado de una caña (cerveza) o refresco. Después, empieza a planear el itinerario. Lo que a continuación viene será imperdible.

Bares, como en todo España, en cada esquina. De hambre jamás te has de morir. Pero eso sí, lleva siempre a la mano algún artefacto que te indique el estado del tiempo.

Por si fuera poco, otra herencia inglesa de Bilbao es el mal tiempo. A veces puede estar extremadamente soleado, o un poco fresco, y por la tarde caer una tormenta que te modifique los planes.

Los must bilbaínos

No hay duda: tu recorrido debe empezar por el Casco Viejo. Ahí encontrarás muchísimos bares, tiendas de ropa alternativas, supermercados, y una inmensa carga histórica que te susurrará cada uno de sus callejones o calles.

Llamado también Las Siete Calles, se trata del barrio más viejo y núcleo de Euskadi (Bilbao en euskera).

Es de los espacios más emblemáticos. Aquí había muchas tiendas llamadas de ultramarinos, donde los navegantes, tanto nativos como ingleses del siglo pasado, se abastecían de víveres para los viajes comerciales que hacían.

Ya de paso, aprovecha para visitar la más castellana herencia española: una consecución de iglesias: la de San Antón, San Nicolás y Santos Juanes, así como la Catedral de Santiago.

Todo con una arquitectura muy propia. Cerca de esta área encontrarás la monumental estación de tren Santander, que con su fabuloso reloj, echará a volar tu imaginación sobre quién va, quién viene y quién se irá.

De aquí parte el famoso y lujoso tren transcantábrico. Acercándote ya hacia la Gran Vía, podrás hacer algunas compras por las tiendas, de ropa principalmente, que hay camino al sur de la ciudad.

De pronto te encontrarás con la Plaza Moyúa, una de las más emblemáticas de Bilbao por tener a su lado uno de los hoteles más famosos del mundo.

Las flores y la fuente que adornan la rotonda siempre serán dignos de una buena foto.

Ya sea que lo hagas el mismo día, o lo dejes para el siguiente, la otra parada será sobre casi al final de la Ría.

Puentes de Bilbao

Te recomiendo buscar algún espectáculo para que disfrutes en el prominente Palacio Euskalduna, un auditorio perfectamente adaptado para que toquen sobre sus escenarios los mejores espectáculos de las artes clásicas y modernas.

¿Una ópera? ¿Un concierto de música clásica? ¿Una obra de teatro? El Euskalduna es el mejor lugar. La Plaza Nueva, el Mercado de la Ribera, la Basílica de Begoña, la Plaza Miguel de Unamuno, y el edificio del Ayuntamiento, tendrán que estar en el check list de tus fotos de viaje.

Lo imperdible, antes de que partas del moderno Bilbao, será el Guggenheim, donde se albergan las últimas muestras del arte contemporáneo.

No puedes marcharte sin hacerte la instantánea frente al perrito gigante de flores.

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