Actitud emprendedora, una fortaleza de nuestro interior

Actitud emprendedora, una fortaleza de nuestro interior

Actualmente el emprendimiento es el tema del que toda la gente queremos hablar o participar, de alguna manera. Ya sea activa, al ser partícipes en la organización de eventos, premios, ferias, exposiciones, congresos, etc.; o pasiva, al asistir a alguno de los tantos eventos que existen en el ecosistema emprendedor.

Sin embargo, el hecho de ser actores de este gran ecosistema, no nos aclara si seremos el siguiente emprendedor que desarrolle la empresa más grande o reconocida del mundo.

Incluso podemos leer el artículo del día que trata la actitud emprendedora o cuáles son los pasos para ser un emprendedor exitoso.

Pero algo debemos tener claro: toda esta información que nos rodea es extrínseca a nosotros mismos.

Puede ayudarnos en tips o consejos específicos para resolver algunas dudas. Pero no deja de ser información a nuestro alrededor que será útil según la etapa de vida en la que nos encontremos.

No resulta determinante para diseñarnos como emprendedores. Antes de pensar en ser emprendedores, debemos saber qué queremos.

Cuáles son nuestros sueños o metas, nuestra visión, hacia dónde queremos llegar.

Conocer nuestras fortalezas, debilidades y gustos. Sobre todo: reconocer que la actitud emprendedora es intrínseca a nuestra forma de ser, de actuar, de decidir, de pensar. Es algo que se vive en nuestro día a día.

Definitivamente será lo que determinará el éxito de cualquier tipo de proyecto que iniciemos.

Eso es el emprendimiento, de eso se trata: de comenzar una nueva actividad con un grado de riesgo, dificultad o peligro.

Si estamos dispuestos a vivir ese riesgo, o superar las dificultades u obstáculos que se presenten, no debemos dejarnos caer en el proceso. Hay que seguir adelante, aun recibiendo el mayor número de “no” en nuestra historia.

Lo que determinará la calidad de emprendedor que somos es la dedicación, el compromiso, la tolerancia a la frustración, la perseverancia, la fortaleza que imprimamos en cada una de nuestras actividades.

Estas aptitudes o valores que manifiestan nuestra forma de ser, estarán reflejadas en todos los proyectos que desarrollemos.

Así, el equipo de trabajo que colabore con nosotros podrá compartir esos mismos valores o aptitudes.

Pero lo más importante es la manera en la cada uno de ellos fortalecerá el trabajo con su propia individualidad.

El emprendimiento puede ser visto desde la creación de una empresa, un proyecto a desarrollar en la compañía donde trabajamos.

O si somos artistas en la nueva obra que comencemos, lo importante es iniciar y no dejar nada sin terminar. Pensar que sea cual sea la actividad que estemos trabajando, tenga impresa nuestra mayor cualidad como persona o profesionista.

Debemos creer que somos capaces de destacar, de sacar adelante esa grandeza que nos caracteriza y que será determinante para lograr las metas que nos propongamos.

En Spark UP, en nuestra experiencia como incubadora de empresas, hemos conocido emprendedores con una gran diversidad de características o personalidades distintas. Pero lo que ha marcado definitivamente el éxito de cada uno de ellos, es la perseverancia, confianza y fe que tienen en su proyecto.

La pasión que imprimen desde el día uno en el proceso de selección de proyectos, hasta el momento de la graduación de la incubación.

No debemos perder de vista, que cada uno de nosotros somos seres llenos de virtudes, fortalezas, debilidades y defectos.

Hay que encontrar en cada virtud la confianza que nos ayudará a iniciar lo que nos propongamos, nuestras fortalezas para imprimir ese sello personal que nos distinga en cada actividad; las debilidades, como una oportunidad para acercarnos a las personas que complementan esa debilidad que tenemos, y los defectos como el reto que nos ayudará a superarnos como personas en el día a día.

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